sábado, 21 de octubre de 2017

Dime qué soy
Tú que me lees
No importa si no entiendes como me explico
Explicar es limitarse dijo un grande
Y si me nombras me niegas dijo otro,
yo no soy uno de esos, creo
y quiero saber desesperadamente
la izquierda y la derecha atormentan
parte de mi mente y mi corazón
pero como se vuelve uno parcial
o como se deja de ser inocente
creo estar convencido del equilibrio
en la fuerza de la derecha para tomar el arco
y producir tonadas hermosas,
en la unión de las diferencias de cada dedo
para coordinarse y crear acordes,
la síntesis de ambos genera melodías
ninguna por su lado representa nada.
¿Seré un robot salvaje por confiar en las competencias
de cada hombre para luchar codo a codo?
O acaso peco de idealista al pensar que podemos apoyarnos
Para que todos tengamos las mismas posibilidades,
¿Qué divertido tiene competir si es seguro que vas a perder o ganar?
Aunque algunos disfrutan estar arriba a nadie le gusta estar debajo,
Sin embargo, no hay razones para odiar a uno ni denigrar a otro,
No puedo decidir si me es más incómodo tener jaqueca y no poder concentrarme
O sufrir de dolores de pies y no poder dar más.

martes, 10 de octubre de 2017

La primera impresión

Varias personas me habían dicho que el bicho era bueno en sus prácticas y como había clavado el primer parcial decidí ir. Ese día cuando llegué al salón estaban dos jevitas bastante inteligentes que ya conocía y le estaban guardando el puesto a una de sus amigas, pero como no había llegado aún me senté yo con ellas, justo después de mí llegó el profesor y todos lo saludaron casi tipo primaria, ahí fue cuando observé todo el salón y me di cuenta que era el único hombre, el único hetero al menos.
El tipo llegó puntual y con una energía bien de pinga, se percató que habíamos varios visitantes así que nos habló un pelo y comenzó a escribir en el pizarrón, cinco minutos después llega una chama, la amiga que estaban esperando las jevas con las que me senté, no estaba seguro si habían más pupitres pero igual no tenía la intención de darle el puesto si hubiese sido necesario, aunque la caraja estaba bien chévere, tenía unas tetas enormes, digo tenía porque se las operó y las redujo, igual no me iba a parar. No fue necesario que me moviera de mi asiento, el profesor atendió a cuando la chama tocó la puerta, aunque estaba abierta, para pedir permiso y entrar al salón e inmediatamente el tipo la abordó, estaba siendo bastante caballero al parecer, pero, aunque no lo conocía me hubiese atrevido a decir que andaba chanceándole un poco, porque la sentó de primera y todo.
Mientras daba la clase se tomaba el tiempo de aclarar dudas personales y si eras mujer iba hasta tu pupitre y te decía algo que te hacía reír, o eso pude apreciar yo al menos, a mí solo me corrigió de lejos cuando intervine, pero me bastó con eso. Varias veces bromeó para calmar a los maricones que se ponían a ladillar con interrupciones y entre esos descansos innecesarios que se tomaba la clase nos contó un poco de su curriculum y dijo que era psicólogo conductista y ejercía como psicólogo forense tratando victimas que fueron abusadas y que además estaba sacando su doctorado, era un impresionante,  habló un poco de un tema que no recuerdo pero que me interesó bastante. Al final de la clase me quede para hablarle, tuvimos una larga conversación como de cinco minutos y me cayó mejor de lo que ya lo había hecho, hubiese querido poder asistir a más de sus clases, pero mi horario me lo impedía y esa era una excepción.
Después de unas semanas presenté mi segundo parcial y lo reventé, cuando le conté a varias panas pensaron que las estaba jodiendo así que tuve que aclararles que había entrado a clases con un profesor de otra sección y también le eché un camión de bolas estudiando y me dijeron que también a ellas se lo habían recomendado y me preguntaron qué tal era, les comenté que me pareció un sujeto brillante y excelente en su dinámica, entendí todo súper fácil y hacía la case relajada, pero como soy hater tenía que decir algo en contra para equilibrar la balanza y no andar soltando lisonja a la ligera y lancé una de las mías diciendo que lo único que no me gustó es que era un viejo verde que les filtreaba a las carajitas, que me parecía irónico que un tipo que trabajaba atendiendo a víctimas de abuso tenga actitud de acosador y me vieron feo, no dijeron nada pero me hicieron sentir que el comentario estaba fuera de lugar, quizá fue cierto; así que nunca más toqué el tema, ni en serio ni en broma. Y todo fino, pasé la materia y no supe más del profesor.
Hace poco me llego una noticia que me interesó, supuestamente los cuerpos policiales del país habían apresado a un profesor de mi universidad por acusaciones sobre pornografía infantil y encontraron supuesto material incriminatorio sobre su distribución en Latinoamérica, además de fotos desagradables junto a cuerpos en su lugar de trabajo (la morgue), seguido añadían información irrelevante (para mí) de cómo había sido el operativo. Leí todo como si nada y pensé ¡que bolas esa vaina!, después de unas horas volví al artículo a leer el nombre del tipo y , claro, tenía un nombre bastante común, pero después de pensar sobre eso una y otra vez me vino a la mente un recuerdo, así que le escribí a una amiga “mira cual era el nombre de tu profesor de práctica de estadística 1” y ella me contesta después de un rato “si lo preguntas por lo  de la noticia, si es el mismo”, no supe que responder; solo me sorprendió que no lo capté a la primera cuando leí el artículo. 

Por alguna razón la vaina me pegó, he pasado bastante tiempo pensando en eso, quizá porque me quedo perplejo por lo cercano que uno tiene a los monstruos y lo bien camuflados que están y también porque voy a ser psicólogo al igual que él lo era, y siempre me digo que hay ciertas cosas que uno debe dejar para ser un buen profesional, por ejemplo el determinismo de mis comentarios superficiales sobre la gente solo por la primera impresión que me da, porque es algo antiético, pero ese sujeto era alguien antiético y  era un buen profesor y a lo mejor un buen profesional y además yo tuve razón con mi comentario sobre él.

domingo, 8 de octubre de 2017

Amar y ser amados
Patrañas
La cooperación no existe
Siempre alguien depende de otro
La mayoría de las personas
Van por ahí
Creando estereotipos de amantes,
Escribiendo una lista de requisitos
Que alguien debe tener
Para merecerlas,
Pocos son los que se requisan
Buscando cosas en sí mismos
Que puedan ser merecedoras del amor de alguien.
Algunos como yo
Que sabemos que no tenemos nada
Para ofrecer,
No pedimos nada,
Siempre andamos solos
Y en ocasiones somos conformistas
Mientas dura
Hasta que nos damos
Que aunque nada se tenga para ofrecer
Mucho se puede brindar
Y así mismo obtener
A veces
Reciprocidad, dicen…
Aunque algunos adictos al morbo
Brindan felicidad
Con el costo de sufrir
Como el perro que es pateado
Para que traiga la pelota
Y cuando va y la busca
La regresa a su amo
Para ser pateado nuevamente
Brindar felicidad
A costa de su propio dolor
Así es,
Raro,
La historia suele ser contraria,
Pero pasa que algunos
Solo unos pocos
Buscamos las peores
Las que más necesitan amor
Esas que cuando lo tienen
Lo absorben hasta la medula
Hasta dejarte vacío
Como una cantimplora en el desierto.

El amor es raro,
Lo necesitamos más que a la comida misma
Pero es tan difícil de hallar
Y cuando se halla
Las personas muestran su lado animal
Consumen y pelean
Pero no lo reproducen…
Es complejo pensar
Que si hay amantes animales
Debería haber amantes vegetales
Unos que consumen y otros que producen
Los heterótrofos y los autótrofos,
De todas las maneras se necesita
De los consumidores para producir
Porque si no…
No sería lógico
Pero en el mundo del amor
Algunos consumen
Solo consumen
Heterófilos
Y otros producen
Solo produce
Autófilos
Y nadie consume de ellos,
Es estúpido tener amor que dar
Y no tener a quien dárselo
Pero así es la vida
Así es el amor
Ilógico
Demasiado complejo
Para explicarlo
Al menos con biología…

Dont try

Así que quieres ser escritor, ¿eh?
si no brota de ti a borbotones
a pesar de todo,
ni lo intentes.
a menos que te salga por voluntad propia
del corazón y la mente y la boca y las entrañas,
ni lo intentes.
si tienes que permanecer horas sentado
mirando la pantalla del ordenador
o encorvado sobe la
máquina de escribir
en busca de palabras,
ni lo intentes.
si lo haces por el dinero o
la fama,
ni lo intentes.
si lo haces porque quieres
mujeres en la cama
ni lo intentes.
si tienes que sentarte y
rehacerlo una y otra vez,
ni lo intentes.
si sólo pensar en ello ya te cuesta trabajo,
ni lo intentes.
si quieres escribir como algún
otro, olvídalo.
si tienes que esperar a que salga de ti
con un rugido,
entonces espera tranquilo.
si no llega a salir de ti con un rugido,
dedícate a otra cosa.
si primero se lo tienes que leer a tu esposa
o a tu novia o tu novio
a tus padres o quienquiera que sea,
no estás preparado.
no seas como tantos otros escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman escritores,
no seas soso, aburrido y
pretencioso, no te dejes consumir por el
narcisismo.
las bibliotecas del mundo
se han dormido de
aburrimiento
con los de tu calaña.
no lo empeores.
ni lo intentes.
a menos que te salga
del alma como un cohete,
a menos que creas que la inactividad
te llevaría a la locura o
al suicidio o al asesinato,
ni lo intentes.
a menos que el sol en tu interior te
abrase las entrañas,
ni lo intentes.
cuando de veras sea la hora,
y si estás entre los escogidos,
cobrará vida por
sí mismo y seguirá cobrándola
hasta que mueras o muera
en ti.
no hay otra manera.
ni la hubo nunca.


Charles Bukowski

Cinco consejos para ser mejor escritor, por Eric Barker

1) “Nadie quiere leer tu basura”
Steven Pressfield, autor de The War of Art: Break Through the Blocks and Win Your Inner Creative Battles, reduce todo este asunto a una frase con la que estoy totalmente de acuerdo:
Nadie quiere leer tu basura
Permíteme repetir eso. Nadie, ni siquiera tu perro o tu madre, tiene el más mínimo interés en tu comercial para Rice Krispies o baterías Delco o Preparaton H. Tampoco a nadie le importa tu obra de un solo acto, tu página de Facebook o tu nuevo restaurante de pollo al sésamo en Canal y Tchopotoulis.
Pressfield no está siendo cruel. Está diciendo que necesitas darles a los lectores una razón para interesarse. No des por sentado que lo estarán. Sé divertido o informativo.

2) Antes de ser ingenioso, sé claro
Hacer entender tu punto es más importante que presumir.
Estudios demuestran que las cosas que son más fáciles de procesar para nuestro cerebro se sienten más verdaderas que conceptos que demandan trabajo del lector.
Por esta misma razón las palabras cortas son más eficaces que palabras rimbombantes, y tratar de lucir “inteligente” realmente te hace ver como un estúpido.

3) Cuenta historias, no números
Las historias son una parte fundamental de la vida. ¿Quieres que tu escritura sea memorable? Olvídate de las estadísticas y cuenta historias.
Tomado de Made to Stick: Why Some Ideas Survive and Others Die:
En el discurso promedio de un minuto, el típico estudiante usa cerca de 2.5 estadísticas. Sólo un alumno de cada diez cuenta una historia. Esas son las estadísticas respectos a los que hablan. Las estadísticas de “memoria”, por otra parte, son casi una imagen espejo: Cuando se les pidió a los estudiantes recordar algo de los discursos, el 63 por ciento recordó las historias. Sólo el 5 % recordó cualquier estadística individual.

4) Considera a tu audiencia
Estás poderosamente influenciado y atraído por cosas que tienen algo en común contigo. Piensa quién es tu público objetivo y asegúrate de que estás haciendo un esfuerzo para conectar con ellos.
Es tan simple como pensar sobre las palabras que tu audiencia utiliza. Hay investigaciones que señalan que la imitación del discurso del otro facilita las negociaciones.
James Pennebaker, autor de The Secret Life of Pronouns: What Our Words Say About Us, ha realizado estudios que comprueban que la similitud entre vocabularios es un factor que puede predecir quienes van a enamorarse.

5) Tus palabras importan. Tus metáforas importan
En Words That Work: It’s Not What You Say, It’s What People Hear Frank Luntz expone las diez principales lecciones que ha aprendido durante años de experiencia escribiendo mensajes políticos. La conclusión clave del libro es realmente parte de su título:
No es lo que dices, es lo que la gente escucha
Algunas palabras y las metáforas pueden parecerte intercambiables pero las personas no son siempre tan racionales.
Tomado de Words That Work: It’s Not What You Say, It’s What People Hear:
A mediados de los años 90, la mayoría de los estadounidenses (55 por ciento) dijo que la atención por sala de emergencia “no debería prestarse” a inmigrantes ilegales. Sin embargo, sólo el 38 por ciento dijo que la atención debería serles “negada”.
El resultado final es el mismo, pero “negar” se siente más duro que “no prestar”. Cuando el crimen es descrito como una “bestia” el público favorece a la policía y las cárceles como solución; cuando se trata de un “virus”, la población apoya la reforma social.

No pienses solamente en la literalidad de lo que tratas de decir, también piensa en cómo el lector va a interpretar tus palabras emocionalmente.
cogito ergo sum
pienso luego existo
me piensan luego existo
pienso en algo
luego ese algo existe
pero si pienso en la nada
entonces la nada es algo
pienso en la nada y deja de existir…

Como ser un gran escritor, por Charles Bukowski

Tienes que cogerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu cerveza.
No te exijas.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
Acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares (en 1977).
Y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
Quédate afuera de las Iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
Más el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continúa.
Agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primera embestida.
Y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza…
entonces no estás listo, toma más cerveza.
Hay tiempo.
y si no hay,

está bien igual.

Diez consejos de un loco

1-Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2- El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3- Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4- El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5- La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

6- Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7- El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8- Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9- El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.


10- No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

-F.Nietzsche
A menudo supongo
que la vida no es más que suponer,
creer no es sino la suposición más cómoda
que rellena una duda
cuando creemos demasiado,
es decir, cuando suponemos demasiado
terminamos haciendo estupideces
y cuando dudamos demasiado
no terminamos haciendo nada
lo cual es la más grande estupidez
Me gustaría ser cronista
Pero soy aburrido hasta la médula
Es decir, mi vida es aburrida,
La vida en general es aburrida, además…
Tendría que reportar una y mil veces lo mismo
Ciudades llenas de gente vacía
Envenenada…
Y no hay nada peor que eso,
Estar envenenado es aceptable,
Pero ser gente es insoportable
Mejor es ser nadie
Así te liberas
De las ásperas tareas humanas
Y puedes contemplarlo todo,
Para ser cronista,
Pero todo es aburrido,
Todo es una rutina
Cíclica y costumbrista
Repetitiva
Siempre lo mismo
Una y otra vez
Te apegas a cosas
A veces lloras,
Casi nunca ríes,
Te mueres,
Pero antes de esto
Hay golpes,
Muchos golpes
Pero no hay motivaciones,
Ni deseos,
Ni sueños,
Ni vocación,
Solo escoger opciones
Sin elección
Hay que caminar
Haciendo filas,
Esperando…
Estudiar,
Trabajar,
Comprar cosas
Que no necesitas,
Que no te gustan,
A veces ni puedes comprar nada,
Después hay que buscar a alguien
Bajo las mismas premisas
con que compras las cosas
así tienes cargas
que te dejan corto
de energías,
de dinero,
de ganas de vivir
pero todavía falta
más gastos,
perder cosas que deseabas,
perder gente que querías,
perder desear cosas,
perder querer gente,
luego no hay luego
soledad,
vacío,
muerte…
así es la vida
repetitiva,
aburrida ,
y carente de interés
como lo que escribo
Ya no quiero ser cronista…

Decálogo más uno para escritores principiantes por Juan Carlos Onetti

I
No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II
No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III
No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV
No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa.
Ni siquiera en el lector hipotético.

V
No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre
para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI
No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII
No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando
asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII
No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX
No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X
Mientan siempre.

XI

No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

El decálogo de Augusto Monterroso

1. Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

2. No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus
antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido
que la posteridad siempre hace justicia.

3. En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: «En literatura no hay nada escrito».

4. Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una.
No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

5. Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista,
como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que
lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

6. Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero
hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues,
dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

7. No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote.
Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para
que tus amigos se entristezcan.

8. Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De
esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas
fuentes.

9. Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando
creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un
escritor.

10. Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o
más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para
lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

11. No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como
tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

12. Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada
vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas
para el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte el saco en la calle, ni te

señalara con el dedo en el supermercado.
Despierta estas muriendo…
Lo haces a diario,
Esas escasas horas en que cierras tus ojos
Estás muriendo…
Cuando apagas el último cigarrillo
Estás muriendo…
Cuando cierras los libros y guardas los lápices
Estás muriendo…
Cuando dejas de escribirle,
De verla,
De hablarle,
De escucharla,
Estás muriendo…
Cuando dejas de amarla
Estás soñando,
Y debes despertarte rápidamente
Porque soñar es morir
Lentamente
Y si no dejas de soñar,
Y si la dejas de amar
No despiertes,

Deberías estar muerto…

komo xer vuen sxcritor

  • Lo primero hes conozer vien la hortografia.
  • Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que Vd. no caigan en aquellos errores.
  • Y nunca empiece por una conjunción.
  • Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.
  • Use; correctamente. Los signos: de, puntuación.
  • Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas.
  • Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios.
  • Correcto para ser en la construcción, caer evite en transposiciones.
  • Tome el toro por las astas y no caiga en lugares comunes.
  • Si Vd. parla y escribe en castellano, O.K.
  • ¡Voto al chápiro!… creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas.
  • Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
  • ¡Por amor del cielo!, no abuse de las exclamaciones.
  • Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribáis.
  • No utilice nunca doble negación.
  • Es importante usar los apóstrofo’s correctamente.
  • Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
  • Relea siempre lo escrito, y vea si palabras.
  • Con respecto a frases fragmentadas


Los libros en mi vida

Miller tenía la creencia de que se debe leer menos y menos, y no más y más
Decía; he leído un centenar de veces más de lo que debí haber leído para mi propio bien.
Siempre hay libros auténticamente revolucionarios, o sea inspirados e inspiradores. Son pocos y muy escasos, por supuesto. Puede considerarse afortunado quien encuentre un puñado de ellos en toda su vida. Además, estos no son los libros que se dirigen al público general. Son los depósitos ocultos que alimentan a los hombres de menor talento que saben atraer al hombre de la calle. El vasto cúmulo de la literatura, en todos los dominios, está compuesto por ideas prestadas. La interrogante consiste en saber hasta qué punto sería eficaz restringir la enorme oferta de lectura barata. Pero hay una cosa de la cual no cabe duda en la actualidad: decididamente los analfabetos no son los menos inteligentes entre nosotros.
Sea conocimiento o sabiduría lo que se busca, conviene dirigirse directamente a la fuente de origen. Y esa fuente no es el catedrático, ni el filósofo, ni el preceptor, el santo o el maestro, sino la vida misma: la experiencia directa de la vida. Lo mismo reza para el arte. También aquí podemos prescindir de los maestros. Al decir vida, pienso en un tipo de vida que no es la que conocemos hoy.
En esta era, en la que se cree que todo tiene su atajo, la gran lección que debemos aprender es que el camino más difícil es a la larga el más fácil. Todo lo que está en los libros, todo lo que parece terriblemente vital e importante, no es sino un ápice de aquello que le ha dado origen y que está dentro del alcance de todos aprovechar. Nuestra teoría de la educación se basa íntegramente en la absurda noción de que debemos aprender a nadar en tierra antes de lanzarnos al agua. Esto se aplica tanto a la adquisición de las artes como a la búsqueda del conocimiento. Todavía se enseña a los hombres a crear estudiando las obras de otros hombres o trazando planes y bocetos que nunca se pensó materializar. El arte de escribir se enseña en el aula y no en la espesura de la vida. Todavía se entregan a los estudiantes modelos que presuntamente concuerdan con todos los tipos de temperamento y con todos los tipos de inteligencia. No nos extrañe, entonces, que produzcamos mejores ingenieros que escritores, mejores expertos industriales que pintores.
Considero en gran medida mis encuentros con los libros, algo así como mis encuentros con otros fenómenos de la vida o el pensamiento. Todos mis encuentros están configurados y no aislados. En este sentido, y en este sentido solamente, los libros son parte tan integrante de mi vida como los árboles, las estrellas o el estiércol. No reverencio los libros por los libros mismos. No coloco a los escritores en ninguna categoría especial ni privilegiada. Son como los demás hombres, ni mejores ni peores. Explotan los dones que se les han dado, así como lo hacen todos los demás tipos de seres humanos. Si los defiendo de vez en cuando —como clase— es porque creo que, por lo menos en nuestra sociedad, nunca han alcanzado la jerarquía y la consideración que merecen.
Los grandes, en especial, casi siempre han sido tratados como chivos expiatorios.
En la médula de este libro hay genuina nostalgia. No es nostalgia por el pasado mismo, como puede parecer a veces, y tampoco es nostalgia por lo irrecuperable; es nostalgia por los momentos vividos con máxima plenitud. Estos momentos ocurren a veces mediante el contacto con los libros, a veces mediante el contacto con hombres y mujeres a los cuales he calificado de “libros vivos”. A veces es nostalgia por la compañía de los muchachos con los cuales he crecido y a quienes me unió uno de mis vínculos más íntimos: los libros. (Sin embargo debo confesar aquí que por brillantes y revivificantes que sean estas memorias, no son nada comparadas con el recuerdo de los días pasados en compañía de mis ídolos de carne, esos muchachos —¡todavía muchachos para mí!— a ninguno de los cuales vi jamás con un libro ni asocié con un libro ni siquiera de la manera más remota).
Para el escritor un libro es algo que debe vivirse, es una experiencia, no es un plan que se ejecute de conformidad con leyes y especificaciones. De todos modos, lo que queda de mi plan original se ha hecho tenue y complicado como una telaraña. Solamente cuando me acercaba a la terminación de este libro viene a comprender cuánto deseo y debo decir sobre ciertos autores y ciertos temas, algunos de los cuales ya he tocado.
Los amigos que nos fallan siempre son sustituidos por otros nuevos que aparecen en el momento crítico y de las esferas más inesperadas. ..
Una de las pocas recompensas que el escritor obtiene por sus tareas es la de convertir a un lector en un cálido amigo personal. Una de las raras delicias que experimenta es recibir exactamente el obsequio que esperaba de un lector desconocido. Todo escritor sincero tiene, según deduzco, centenares o quizá miles de tales amigos desconocidos entre sus lectores.

Confío en que no hace falta decir que recibiré de los lectores de este libro toda indicación de un error, omisión, falsificación o falta de juicio. Tengo perfecta noción de que este libro, porque es – sobre los libros-, llegará a muchos que nunca me han leído hasta ahora. Espero que disemine una buena palabra, no sobre este libro, sino sobre los libros que ellos aman. Nuestro mundo acércase rápidamente a su fin: está por abrirse otro mundo nuevo. Para que florezca ese mundo nuevo, tendrá que descansar tanto en los actos como en la fe. El mundo tendrá que hacerse carne. Pocos de nosotros estamos hoy en condiciones de contemplar el futuro inmediato con otra cosa que aprensión y miedo. Si de todos los libros que he leído recientemente hay uno que podría señalar por su contenido de palabras de consuelo, paz, inspiración y sublimidad, es el Mont-Saint- Michel and Chartres de Henry Adams, y en especial los capítulos relacionados con Chartres y el culto de la Virgen María. Toda referencia a la ‘Reina’ es exaltada e imponente. Permítaseme citar un pasaje —el de la página 194 — que viene a propósito: Allí está realmente ella, no como símbolo ni fantasía, sino en persona, descendiendo en sus misiones de piedad y escuchando a cada uno de nosotros, como sus milagros lo prueban, o satisfaciendo nuestras oraciones por su simple presencia, que calma nuestra excitación así como la presencia de una madre calma a su hijo. Está allí como Reina, no simplemente como intercesora, y su poder es tal que para ella las diferencias entre nosotros, los seres terrenales, no son nada. Pierre Mauclero y Philippe Hurepel y sus hombres de armas la temen, y ni el obispo mismo se siente cómodo en su presencia, pero para los campesinos y pordioseros, para la gente que sufre, este sentido de su poder y calma es mejor que la simpatía activa. La gente que sufre más allá de las fórmulas de expresión —que vive aplastada hasta ser silenciada y perder la noción del dolor— no quiere despliegues de emoción, no quiere corazones sangrantes, ni lágrimas al pie de la cruz, ni histeria ni frases. Quiere ver a Dios y saber que Él vela por los Suyos. Hay escritores, como este hombre, que nos enriquecen y hay escritores que nos empobrecen. No obstante, mientras tanto se está desarrollando algo más importante. Mientras tanto, enriquezcamos o empobrezcamos, quienes escribimos, los escritores, los hombres de letras, los que garabateamos, somos sostenidos, protegidos, mantenidos, enriquecidos y dotados por una vasta horda de individuos desconocidos, los hombres y mujeres que ven y oran, por así decirlo, para que revelemos la verdad que hay en nosotros. Nadie sabe lo vasta que es esta multitud. Ningún artista ha llegado jamás a toda la gran masa doliente de la humanidad. Nadamos en la misma corriente, bebemos de la misma fuente, pero sin embargo, ¿cuántas veces o con que profundidad tenemos noción nosotros, los que escribimos, de la necesidad común? Si escribir libros es restituir lo que nos hemos llevado del granero de la vida, de los hermanos y hermanas desconocidos, entonces digo -¡Que haya más libros!-

Consejos para escritores de Charles Baudelaire

Los preceptos que se van a leer son fruto de la experiencia; la experiencia implica una cierta suma de equivocaciones; y como cada cual las ha cometido –todas o poco menos-, espero que mi experiencia será verificada por la de cada cual.
De la suerte y de la mala suerte en los comienzos
Los escritores jóvenes que hablando de un colega novel dicen con acento matizado de envidia: “¡Ha comenzado bien, ha tenido una suerte loca!”, no reflexionan que todo comienzo está siempre precedido y es el resultado de otros veinte comienzos que no se conocen.
(…) creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista. Hay una lenta agregación de éxitos moleculares; pero generaciones espontáneas y milagrosas jamás.
Los que dicen: “Yo tengo mala suerte”, son los que todavía no han tenido suficientes éxitos y lo ignoran.
Libertad y fatalidad son dos contrarios; vistas de cerca y de lejos son una sola voluntad. Y es por eso que no hay mala suerte. Si hay mala suerte, es que nos falta algo: ese algo hay que conocerlo y estudiar el juego de las voluntades vecinas para desplazar más fácilmente la circunferencia.

De los salarios
Por hermosa que sea una casa es ante todo -y antes de que su belleza quede demostrada- tantos metros de frente por tantos de fondo. De igual modo la literatura, que es la materia más inapreciable, es ante todo una serie de columnas escritas; y el arquitecto literario, cuyo sólo nombre no es una probabilidad de beneficio, debe vender a cualquier precio.
Hay jóvenes que dicen: “Ya que esto vale tan poco, ¿para qué tomarse tanto trabajo?” Hubieran podido entregar trabajo del mejor; y en ese caso sólo hubieran sido estafados por la necesidad actual, por la ley de la naturaleza; pero se han estafado a sí mismos. Mal pagados, hubieran podido honrarse con ello; mal pagados, se han deshonrado.
Resumo todo lo que podría escribir sobre este asunto en esta máxima suprema, que entrego a la meditación de todos los filósofos, de todos los historiadores y de todos los hombres de negocios: “¡Sólo es con los buenos sentimientos con los que se llega a la fortuna!”
Los que dicen: “¡Para qué devanarse los sesos por tan poco!” son los mismos que más tarde quieren vender sus libros a doscientos francos el pliego, y rechazados, vuelven al día siguiente a ofrecerlo con cien francos de pérdida.
El hombre razonable es el que dice: “Yo creo que esto vale tanto, porque tengo genio; pero si hay que hacer algunas concesiones, las haré, para tener el honor de ser de los vuestros”.
De los métodos de composición
Hoy por hoy hay que producir mucho, de modo que hay que andar de prisa; de modo que hay que apresurarse lentamente; pues es menester que todos los golpes lleguen y que ni un solo toque sea inútil.
Para escribir rápido, hay que haber pensado mucho; haber llevado consigo un tema en el paseo, en el baño, en el restaurante, y casi en casa de la querida. (…)
Cubrir una tela no es cargarla de colores, es esbozar de modo liviano, disponer las masas en tono ligero y transparentes. La tela debe estar cubierta -en espíritu- en el momento en que el escritor toma la pluma para escribir el título.
Se dice que Balzac ennegrece sus manuscritos y sus pruebas de manera fantástica y desordenada. Una novela pasa entonces por una serie de génesis, en los que se dispersa, no sólo la unidad de la frase, sino también la de la obra. Sin duda es este mal método el que da a menudo a su estilo ese no se qué de difuso, de atropellado y de embrollado, que es el único defecto de ese gran historiador.
Del trabajo diario y de la inspiración
Una alimentación muy sustanciosa, pero regular, es la única cosa necesaria para los escritores fecundos. Decididamente, la inspiración es hermana del trabajo cotidiano. Estos dos contrarios no se excluyen en absoluto, como todos los contrarios que constituyen la naturaleza. La inspiración obedece, como el hombre, como la digestión, como el sueño. (…) Si se consiente en vivir en una contemplación tenaz de la obra futura, el trabajo diario servirá a la inspiración, como una escritura legible sirve para aclarar el pensamiento, y como el pensamiento calmo y poderoso sirve para escribir legiblemente, pues ya pasó el tiempo de la mala letra.
De la poesía
En cuanto a los que se entregan o se han entregado con éxito a la poesía, yo les aconsejo que no la abandonen jamás. La poesía es una de las artes que más reportan; pero es una especie de colocación cuyos intereses sólo se cobran tarde; en compensación, muy crecidos.
Desafío a los envidiosos a que me citen buenos versos que hayan arruinado a un editor.
(…)
¿Por lo demás, qué tiene de sorprendente, puesto que todo hombre sano puede pasarse dos días sin comer, pero nunca sin poesía?
El arte que satisface la necesidad más imperiosa será siempre el más honrado.
De los acreedores
(…) Que el desorden haya acompañado a veces al genio, lo único que prueba es que el genio es terriblemente fuerte; por desgracia, para muchos jóvenes, ese título expresaba no un accidente, sino una necesidad.
Yo dudo mucho que Goethe haya tenido acreedores (…). No tengan acreedores jamás; a lo sumo, hagan como si los tuvieran, que es todo lo que puedo permitirles.
De las queridas
Si quiero acatar la ley de los contrastes, que gobierna el orden moral y el orden físico, me veo obligado a ubicar entre las mujeres peligrosas para los hombres de letras, a la mujer honesta, a la literata y a la actriz; la mujer honesta, porque pertenece necesariamente a dos hombres y es un mediocre pábulo para el alma despótica de un poeta; la literata, porque es un hombre fallido; la actriz, porque está barnizada de literatura y habla en “argot”; en fin, porque no es una mujer en toda la acepción de la palabra, ya que el público le resulta algo más preciosos que el amor.
(…)
Porque todos los verdaderos literatos sienten horror por la literatura en determinados momentos, por eso, yo no admito para ellos -almas libres y orgullosas, espíritus fatigados que siempre necesitan reposar al séptimo día-, más que dos clases posibles de mujeres: las bobas o las mujerzuelas, la olla casera o el amor.
-Hermanos, ¿hay necesidad de exponer las razones?


Diez razones para escribir, por Roland Barthes

No siendo escribir una actividad normativa ni científica, no puedo decir por qué ni para qué se escribe. Solamente puedo enumerar las razones por las cuales creo que escribo:
1) por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico;
2) porque la escritura descentra el habla, el individuo, la persona, realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible;
3) para poner en práctica un “don”, satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia;
4) para ser reconocido, gratificado, amado, discutido, confirmado;
5) para cumplir cometidos ideológicos o contra-ideológicos;
6) para obedecer las órdenes terminantes de una tipología secreta, de una distribución combatiente, de una evaluación permanente;
7) para satisfacer a amigos e irritar a enemigos;
8) para contribuir a agrietar el sistema simbólico de nuestra sociedad;
9) para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas, apoderarse de las cosas de una manera nueva, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos;
10) finalmente, y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo, el fetiche de la Determinación Única, de la Causa (causalidad y “causa noble”), y acreditar así el valor superior de una actividad pluralista, sin causalidad, finalidad ni generalidad, como lo es el texto mismo.


Me propongo a inventar una nueva manera
De amarte
Sin mover los dedos
Ni otra parte del cuerpo
Solo agitando las palabras
Agudizando tu imaginación
Que te sientas sola y en silencio
en la soledad te desnudas
y el silencio se quiebre con tus palabras
leyéndome
que tengamos una conexión especial
entre axones y dendritas,
tus ojos y mis letras,
tus suspiros y mi recuerdo,
más, mucho más
que tú y yo
más allá…
desnudándote,
haciéndote el amor
sin cuerpos,
sin palabras,
sin movimientos
solo pensamientos
que te asfixian,
te matan,
te resucitan,
te aman…
Siempre he sido de la calle
Quizá no en el modo marginal
Pero aun estando en mi casa
Mi mente iba rumbeando por doquier
Buscando algo
Que quizá nunca encontraría,
Quizá ni sabía que era,
Pero buscando…
Divagando y merodeando
Ente sucios charcos de lluvias,
Basureros con perros enfermos,
Mi mente encuentra cobijo en la calle
Y se siente a la intemperie en casa
Es decir, en este claustro
Sin zapatos,
Sin gente,
Solo el piso filoso y frio
Y millones de ojos observando,
Juzgando,
Mi mente odia eso
Por eso se va,
Cree que huir es ser libre
Mientras tanto yo la espero
En este encierro
Para que vuelva
a traerme de su libertar
y tratar de alejarme
de la soledad,
nunca estoy solo si mi mente me acompaña….

Tips para escribir por John Steinbeck

1. Abandone la idea de que alguna vez va a terminar. Perder la noción de las 400 páginas y escribir una sola página para cada día, ayuda. Luego, cuando haya terminado, usted se sorprenderá.
2. Escribir con libertad y con la mayor rapidez posible y tirar todo en el papel. Nunca corregir o reescribir hasta que todo se haya reducido.
3. Olvídese de su público generalizado. En la escritura, su público es un solo lector. He encontrado que a veces ayuda a escoger una persona, una persona real que conozcas, o una persona imaginaria y escribir sobre ella.
4. Si estás utilizando el diálogo, dilo en voz alta mientras lo escribes.


Si no tuvieses esa mirada tuya
Y tuvieses tentáculos por todo el cuerpo,
derramaras saliva,
tu sangre fuese pestilente,
tu voz fuese gutural,
igual te amaría,
como el perro que roe los huesos putrefactos

porque eso soy
solo un perro que quiere ser alimentado,
pero no cualquier perro,
no cualquier alimento,
no cualquier sobra,
únicamente un perro tuyo
que quiere alimentarse solo de ti
con todo lo que te sobre,
y espero te sobre amor,
y si no te sobra
te daré todo el mío
para que te sobre, pues…

CONSEJO AMISTOSO A UN MONTON DE JOVENES

Vayan al Tíbet.
Monten en camello.
Lean la bíblica.
Tiñan sus zapatos de azul.
Déjense la barba.
Den la vuelta al mundo en una
Canoa de papel.
Suscríbanse al Saturday Evening Post.
Mastiquen solo por el lado izquierdo de la boca.
Cásense con una mujer que tenga
Una sola pierna y aféitense con
Navaja.
Y graben sus nombres en el
Brazo de ella.
Lávense los dientes con gasolina.
Duerman todo el día y trepen a los
Árboles por la noche.
Sean monjes y beban perdigones y
Cerveza.
Mantengan la cabeza bajo el agua y
Toquen el violín.
Bailen la danza del vientre delante
De velas rosas.
Maten a su perro.
Preséntense al Alcalde.
Vivan en un barril.
Pártanse la cabeza con un hacha.
Planten tulipanes bajo la lluvia.
Pero no escriban poesía

Charles Bukowsky


es increíble como la vida se aferra a “vivir”…
cinco granos de maíz
que cayeron bajo mi fregadero
hoy producen plantas,
malditos!
por qué nacen?
por qué viven?,
acaso no saben lo que hacen?,
no saben que producen oxigeno?
oxigeno!!!
eso que respiran las personas,
que los mantiene con vida
para que puedan perturbar la mía,
hacerme más miserable.
Por eso las quemo,
mueran malditos granos de maíz!!!
espero desaparezcan
y alguien lo haga con ustedes,
alguien menos para molestarme,
debería cortar, quemar, matar
todas las plantas
y que no haya más oxígeno,
y no hallan más personas
y con suerte yo tampoco
así nadie me molestará
ni yo mismo…
yo sé que hay alguien que puede amarme
a pesar de mis defectos,
que hará que la extrañe,
sentir el olvido,
la necesidad de saber de ella,
que se pelee con la música
para ver a que adoro más,
sus gemidos o el rock,
alguien que deje su olor en mi almohada
alguien que me de su compañía cuando me siento solo,
y me obsequie soledad
cuando me satura la interacción,
alguien que ame mi locura
y haga que yo la ame a ella,
que sueñe conmigo,
que me haga soñar,
que se enamore de mis versos
que ame las flores
y también las del mal
alguien que este cuando la necesite
y que me haga necesitarla siempre
quiero a alguien que llegue en cualquier momento
ahora o mañana
o mejor cuando deje de estar buscando…
tu ausencia se prolonga,
me canse de contar los días
que no me escribías,
recuerdo que iban quinientos,
quizá debí ser más paciente,
pero soy un raro,
un extraño, lo sé.
te fuiste
te llevaste algo de mi
ahora nunca estoy conmigo,
no te culpo por andar en otro ritmo…
mientras más te recuerdo
más distante estás
y viceversa
asimismo cada recuerdo tuyo
me aleja de mí mismo,
ya no sé nada de ti
ni de mí,
ya no sé,
ya no recuerdo,
ya no pienso,
te llevaste mis recuerdo y mis pensamientos
ojalá nunca los pierdas,
yo no lo haré
ya no tengo nada que perder…
deberias sentirte mal
igual que lo hago yo,
cada vez que mi mirada se equivoca
y encuentra tu espalda en alguien mas,
sin exito…
No se si estás feliz,
me alegraría si fuese así
pero deseo que no
quiero que seas triste
para que vengas aquí
a ser feliz conmigo
o triste tal vez,
pero juntos,
conmigo.
Yo no se si soy feliz,
o si antes lo era,
yo solía tener a alguien
que me saba todo
menos tristezas
pero no me daba lo que mas quería
y aun quiero
no me daba a ti…


hoy tengo miedo
de mi
miedo de dejar todo
o dejar mi tristeza
que es mi unica posesion
hoy tengo miedo
de abrir mis ojos
y ver que nada es como soñé
abrirlos y ver
que nunca soné
y todo fue real
hoy tengo miedo
de estar loco
de estar triste
y de estar cuerdo
y ser mas triste aun
hoy tengo miedo
de saber que eres mi vida
porque te perdí hace mucho
y quiero estar muerto
pero no quiero perderte
hoy tengo miedo
de necesitarte
de no morir
de vivir sin vida
hoy tengo miedo
de ser yo
pero sin ti
de no estar contigo
de querer estar conmigo
hoy siento mucho miedo