Un día Ares, quien había sido abandonado por Afrodita, decidió tomar venganza de ello y fue en busca de Adonis. En los Montes de Líbano Ares se disfrazó de jabalí y atacó a Adonis mientras éste cazaba junto a Afrodita. Finalmente Ares dio muerte a Adonis, desgarrando todo su cuerpo a cornadas ante la mirada atónita e impotente de Afrodita.Afrodita lloró sin descanso su muerte, su amor no podía ser correspondido por Adonis porque de hecho estaba muerto. No logrando soportar el dolor del amor recurrió al oráculo de Delfos. Allí la Pitia le aconsejó que debía realizar el Salto de Léucade. Afrodita obedeció al oráculo y quedó en extremadamente sorprendida al notar que, luego del salto, había desaparecido su motivo de dolor Léucade es una isla del mar Jónico que adquirió fama por ésta leyenda de la diosa Afrodita. La isla de Léucade apropió, entonces, importancia por su Promontorio desde el cual se arrojaban al mar los desdichados amantes que querían curarse de su pasión respecto a un amor no correspondido y borrar, a través de éste acto, el recuerdo de sus penas.Este recurso era acreditado como infalible. Cientos de penosos amantes acudían a Léucade desde las más alejadas regiones. Antes de realizar el salto debían ofrecer sacrificios y ofrendas a Apolo, generalmente una cabra, luego se comprometían por medio de un acto religioso, persuadiéndose de que con la ayuda de Apolo sobrevivirían al peligroso salto; y que ese acto haría posible desterrar para siempre las angustias del amor no correspondido si sobrevivían, luego podría vivir una nueva vida de felicidad.No existen registros de quién fue el primer mortal que se atrevió a seguir el ejemplo de Afrodita. Pero se sabe que no hubo otra mujer que sobreviviese a tan enorme prueba, y que solamente algunos hombres pudieron resistirla; entre ellos, el poeta Nicóstrato. En observancia a esto procuraron, los sacerdotes de la isla, evitar mas muertes y urdieron un medio de hacerlo menos peligroso. A través de una red de hilos tendida al pie del peñasco, impidieron que los amantes salieran maltrechos de la caída. Los pescadores lugareños sacaban del mar a quienes se arrojaban cobrándoles un precio por ello, por supuesto que sólo a aquellos que lograsen salir con vida de su estoico acto, acto, que en definitiva, que continuaba siendo un ofrecimiento loable de amor por ese ser al que su amor no era correspondido. Safo, célebre poetisa de la antigua Grecia, conocida como la Décima Musa, halló su trágica muerte al arrojarse del Promontorio de Léucade. Safo, enamorada de Faón, un barquero de la ciudad de Mitilene, en Lesbos, trató por todos los medios de conseguir sus favores. Pero viéndose rehusada una y otra vez, fue a Léucade, a arrojarse desde lo alto del promontorio y desapareciendo para siempre bajo las aguas del Jónico. Los habitantes de Lesbos le levantaron templos y le tributaron honores divinos, haciendo que su imagen apareciera grabada en sus monedas
lunes, 3 de octubre de 2016
El salto del Leucade
Cuenta la leyenda que Afrodita se había enamorado apasionadamente de Adonis, un amor que la había llevado a enfrentarse con Persófone, el amor de Afrodita fue correspondido por Adonis, pero él le era infiel a ella enamorando, por su belleza, a varias diosas
jueves, 15 de septiembre de 2016
otro (amoroso) poema triste
TE QUIERO A LAS DIEZ DE LA MAÑANA
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
J. Sabines
jueves, 11 de agosto de 2016
La mayor aberración
los números habitan el espacio aéreo semejantes a un platillo volante, esferas, las casas y las estrellas fijas y dobles, hay al menos 10.000 gracias al índice general de aberración, fantasías matemáticas cuya entera naturaleza está construida más todos los ángulos ávidos, la mano de luca sostiene un bastón que señala un teorema de euclides en forma de pastel. 13 partes iguales y sabrosas, 13 efectos inestimables y maravillosos, los de la proporción mágica, un juego místico y una receta ultrasecreta con la que sueña con la mirada fija y el compás clavado en el ojo, para dibujar todas las figuras simples, pero también el cristal tallado en 26 facetas tan bien alojado en un círculo y que tanto se asemeja a un pequeño dirigible. Las cosas son números y se forman arriba, bajo las estrellas rojas y verdes, triángulos, círculos, cubos y ese móvil asombroso sostenido por un hilo y que a él le gusta reproducir. Porque al menos hay que repetir dos veces lo necesario, así estos dos hombres capaces o no de ponerse de acuerdo respecto a una realidad invisible, sus futuros desdoblamientos, luca y dinterville, guido y de selve. Uno es el resucitado del otro, los mismos pero no exactamente como una figura casi idéntica en el espejo, una réplica incierta y una doble ausencia, sin embargo entre ellos como entre 2 puntos cualesquiera siempre se puede trazar una recta, una línea de fuga, un camino reservado para acceder a la ciudad elevada y flotante que parpadea suavemente
el silencio de la pintura y el secreto siempre inconfesable aunque adopte la forma de una oreja
provisto de su bastón que no vibra ni produce ningún sonido, luca enmudecido indica de ninguna forma, no dice ni oculta, es una vuelta magnética que hace mediante su sexto dedo, una rama bien cortada, con electricidad, sin aparato, con la mano, fija, los ojos en el límite, todo lo preciso para erigir un mundo. Tan vacío como su mirada que atraviesa una forma tan ligera y flotante, igual que el reflejo de un cuerpo en un espejo, viéndola sin verla, sordo y medio ciego, su tallo óptico de efectos estupefacientes, deslizado entre el pulgar y el índice, la radioactividad se propaga por el aire de la habitación para ellos dos, luca y su estado de conciencia modificado, guido, su emanación predilecta. Su poder es enorme, es una máquina que proyecta sus pensamientos fuera de él y además, esta substancia vitrificada, lanzada a trazos, 96 al menos, ambigua y luminosa, un ancestro fotografiado que bien podría ser euclides o quizás un platillo volante del futuro, el reflejo de un sueño por soñar treinta y ocho años más tarde y que desafía todas las leyes de la gravedad. Luca es un autómata inquietante, un súper medium convertido en maestro de fantasmagoría y sin duda no es leonardo ni tampoco jacopo quienes han puesto aquí esta figura ambigua y luminosa, sino él solo, el resucitado que produce a su vez, esta caja espectral escaneada por rayos x tan penetrantes como su mirada casi apagada, capaces de hacer brillar todos los objetos y de devolver la visión a los ciegos
la vaca ve las estrellas y las iguala a cero, luca es tan estable como ellas, es una máquina de mirar, la cabeza encapuchada, como vacía, acaso una máscara, la del rostro abandonado en alejandría - es el destierro absoluto, una sombra ligera que descansa sobre cinco dedos y el extremo de su bastón, una flauta muy especial que reúne todos los sonidos pero no produce ninguno. Con una visión más sutil, vería desplazarse el conjunto, convertir como un microsurco su figura dibujada en una interminable repetición, ventilar su habitación de una manera y a veces de otra, pero él sólo fija el revés de las cosas, le atraviesa la experiencia muda de los vértigos, y los árboles, los animales y la materia le observan. En particular la de la burbuja aérea, este espejo abombado que curva y proyecta una pantalla donde aparece el pensamiento antes de que piense, y le envía una parte tan menguada del mundo, duplicada con la imagen de su vecino, guido a quien no puede mirar bajo pena de perder la visión
SUZANNE DOPPELT
Voragine
Futuros psicólogos somos, me tomo
el atrevimiento de incluirme, futuros guías, futuros padres, futuros dioses,
pero por ahora estamos asignados a la mortalidad, a los problemas comunes a lo
banal. Huyo a diario de lo corriente creyendo que puedo alienarme/alinearme, no quiero
compartir condición alguna con nada de ese orden, sin embargo, es una tarea
compleja no caer en ninguna trampa, la realidad siempre está reservándonos lo
que menos nos gusta en el momento que menos esperamos. En mi caso lo que menos
me gusta es lo que más adoro, no me olvides, dicen sus ojos, canta su risa,
grita su ausencia. Su olor a nomeolvides
sigue, sigue siendo mi fragancia favorita, mi flor predilecta.
Vivo aterrado con la idea de
tener que ver hacia el frente, mis ojos están dirigidos hacia las estrellas y
no quisiera acostumbrarme a lo de abajo. Pero, cómo hago si me gusta la
simpleza tanto como lo elaborado. Herman Hesse en “debajo de la rueda” pone a
su protagonista como un niño erudito, triste, pero predestinado a la grandeza;
sin embargo por múltiples eventualidades termina entre la gente normal, que no
piensa en lo inefable y encuentra comodidad en tomar sidra, besar niñas, hablar
con palabras superfluas, trabajar con sus manos, sudar.
Temo enormemente seguir su
camino, supongo que la felicidad se encuentra en lo simple y debato conmigo
mismo si para ser grande hay que alejarse de ella. Desde mi infancia temprana
he escuchado que para ser feliz hay que hacer lo que nos gusta, pero lo que
realmente me gusta es ser feliz, todo lo demás lo hago por la misma razón que
viven todas las personas, obligación.
Me pregunto adónde pertenecen los
psicólogos, una labor como la que cumplen los aparta de la condición de personas
comunes. ¿Un psicólogo tiene verdaderamente habilidad de entender a cada persona?
La preparación que nos dan se supone que debería ser infalible, pero dudo mucho
que en mis libros pueda encontrar información detallada de la vida de una
persona particular, dudo mucho que pueda resumir a cada persona en una palabra,
y aunque creo que todas las personas son iguales y todas sufren por la misma
causa, no me entra en la cabeza que de verdad una persona en cinco años pueda
solucionar los problemas, (perdón, brindar las herramientas necesarias para…)
de siete mil millones más. Cómo un hombre puede entender a otro si no ha vivido
lo que él, y si lo ha vivido como puede estar seguro que su labor no se basa en
meras proyecciones. ¿Que se tiene que hacer para ser un (buen) psicólogo?
Tratado del saber vivir
Escena 1:
M. se hace la pedicura francesa. Se la hace él mismo, y se ha convertido en un auténtico experto. En su decoración debe obviar la uña del dedo gordo del pie izquierdo, ya que siempre la tiene oscura, coagulada, como a punto de desprenderse, debido a un antiguo atropello: un camión pasó sobre su pie, y la bota con punta de hierro no evitó el daño. M. jamás muestra en público las uñas de sus pies. Siempre calza como en el trabajo: gruesos calcetines y botas militares altas.
Su oficio es el de gasolinero. Trabaja en una estación de servicio, en un polígono industrial de una ciudad catalana. Cuando introduce la pistola de la manguera en el depósito de un coche ocupado por alguna mujer (sea cual sea su edad o parecido físico), M. imagina que está penetrando a esa mujer. Ese acto le produce una erección pétrea, con una verticalidad que con ningún otro estímulo alcanza. En algunas ocasiones se roza disimuladamente con el coche mientras mira por el retrovisor a la mujer ocupante, y eyacula con fuerza. Después retira la manguera, y observa las últimas gotas que caen de la pistola con cierto aire de culpabilidad.
En casa, lanza a un rincón los calzoncillos y los calcetines sucios, caminando descalzo todas las horas que pasa solo, con las uñas de sus pies pintadas en esmalte blanco; excepto la del pulgar izquierdo, que está coagulada, y no le gusta nada mirársela.
Interludio:
La empresa I+D norteamericana Smithson Ink. ha desarrollado un gadget de implantación neuronal que erradica las psicopatías. En los 19 ensayos clínicos realizados hasta la fecha todos los sujetos intervenidos han borrado cualquier tipo de conducta o pensamiento psicopático, sin ninguna clase de afectación secundaria en el paciente. El sujeto se convierte en un ciudadano modelo.
Parece que el artilugio sería de uso indicado para “asesinos en serie” o violadores patológicos. El debate que abre dicha aplicación es amplio y espinoso. A nivel legislativo, dado que el sistema penal en Occidente se basa en la rehabilitación del reo (y no en el cumplimiento de un castigo por el daño realizado), cabe contemplar la posibilidad de indultar a todo preso que acepte la intervención quirúrgica diseñada por Smithson Ink., y que sea idóneo para dicha intervención.
Las familias de las víctimas ya han mostrado su rechazo frontal a tal posibilidad.
Escena 2:
M. dedica su día libre a pasear por las Ramblas de Barcelona. Le gusta comprar una flor, que luego cuida en un jarrón sobre la tele. Aplaude que hayan prohibido la venta de animales en las Ramblas, y es que no era de su gusto verlos allí enjaulados. Al terminar el paseo, se acerca a la fuente de Canaletas, donde se sienta para que C. le limpie las botas. C. no tiene piernas, se desplaza montando su cuerpo en un patinete de fabricación casera. C. lleva limpiando zapatos en las Ramblas unas cuantas décadas, su cliente más fiel es M.
El gasolinero espera a que C. esté libre para que le limpie las botas, jamás deja que lo haga otro. Durante el acto de limpieza, M. siente una ligera excitación; no es un ardor tan potente como cuando pone gasolina a un coche ocupado por alguna mujer, pero tal vez le resulta, de alguna manera, un ardor más satisfactorio. ¿A qué se debe dicha excitación? No lo sabe. No logra discriminar si está motivada por el secreto que guarda tan cerca de las manos del limpiador: sus uñas pintadas según la pedicura francesa; o si, en cambio, lo que le satisface íntimamente es contemplar a un hombre sin piernas dándole lustre a sus prodigiosas botas de cuero.
Interludio:
Nadie entendía a la pequeña Noelia. Y es que la pequeña Noelia estaba muy triste, pero no por los motivos que sus familiares consideraban oportunos. Noelia era bajita para sus seis años, también algo gorda, llevaba un parche en el ojo izquierdo y unas impertinentes gafas de color fucsia. Nadie se fijaba en Noelia, y si alguien lo hacía, era para mofarse.
Asistió al juicio como testigo ocular, pero finalmente ni el fiscal hizo uso de su testimonio. Y ella terminaba las sesiones con los brazos en cruz y llorando desconsoladamente; su tía la acogía entonces en su regazo, creyendo que Noelia estaba arrebatada de tristeza al ver a sus tres hermanas explicar aquellas atrocidades sobre su padre.
Noelia observaba con íntima atención cómo Jennifer, su hermana de diez años, señalaba en una muñeca de trapo los sitios donde su padre la había acariciado, casi cada noche, desde que tenía uso de razón hasta el pasado mes; y Noelia se llenaba de un dolor implacable. Lo mismo con sus hermanas Marta y Lucía. El padre fue declarado culpable, y se le condenó a veinte años de cárcel.
A las puertas del tribunal se juntó toda la familia, para celebrar el veredicto. Pero Noelia no estaba alegre, Noelia no podía parar de llorar, moqueándose la boca y el antebrazo de su chaqueta. Entre ahogos se acertaba a entender que no quería vivir nunca más con sus tres hermanas. Su tía le buscaba consuelo, y le explicaba que su padre era un hombre malo, y que estarían mejor sin él, que vivirían con sus primos, y que todo iría bien. Nada aliviaba el drama de Noelia; y su hermana Jennifer, que la conocía mejor que nadie, acertó el motivo.
Señalándola con el brazo extendido, en un gesto de rabia y orgullo, le dijo aquello de: “Tú lo que tienes es envidia cochina”.
Escena 3:
C., el limpiabotas sin piernas, se acuesta en el centro de la cama. Tiene los auriculares puestos y sobre el vientre un lector de CD portátil. Pulsa el play. Entonces, una voz profunda y lenta inicia un recitado. La voz va señalando, poco a poco, las diferentes partes del cuerpo. “Fíjate en el dedo índice de tu mano derecha”, empieza la voz, “Tu dedo índice de la mano derecha pesa mucho, pero es blando como el algodón”, continúa.
C. escucha con atención, con los ojos cerrados. Es un CD de relajación. Pero C. no está ansioso. El motivo por el que escucha cada noche ese CD es otro distinto. La voz habla de la mano derecha, de los huesos del brazo derecho, los músculos. Después habla de la mano izquierda, de los huesos de ese otro brazo, de sus músculos.
Y después. Entonces. Llega el momento que tanto espera C. desde que pulsó el play. La voz le habla de su pie derecho. Le dice: “Ahora, siente el peso de tu pie derecho”. Y C. lo siente, nota el peso exacto de ese pie ausente. La voz recorre toda la pierna derecha. Habla de la tibia, incluso del peroné. A la vez, en la cabeza de C. se va conjurando una pierna, que coincide exactamente con la pierna descrita por el CD. Ya materializada su pierna derecha, la voz invoca la izquierda; los dedos, la rodilla, el muslo, que contiene el hueso más largo del cuerpo.
C. pulsa el stop. No le interesa el resto de grabación. Ya tiene ahí sus piernas, atadas al cuerpo otra vez. Son más reales y las siente más fuerte que cuando tenía piernas y caminaba sobre ellas. Estas piernas de cada noche, hechas carnes por obra y gracia de la voz del CD, son más perfectas, indestructibles, bellas.
Pero también son efímeras. Apenas le duran 12 minutos. Pasado ese rato, las piernas de C. se disuelven como una montaña de hormigas.
COLECTIVO JUAN DE MADRE
(extraído, robado y extorsionado de Revista Kokoro)
(extraído, robado y extorsionado de Revista Kokoro)
lunes, 20 de junio de 2016
Empty Way
Así comenzó mi tortuosa despedida del sufrimiento; siempre quise encontrar la felicidad, tal parece que aquí no la encontré. Me dicen que la única manera de ser feliz es ser libre y que cosas como el amor nos hacen esclavos e infelices, que maravilloso se sintió, comenzaré a pensar que soy masoquista, me gustaría probarlo de nuevo. Estoy loco, sí, estoy loco.
Como puedo amar, ser libre y conseguir la felicidad, si no conozco el significado de ninguna de esas palabras.
Demonios, amar parece ser un obstáculo para mi objetivo principal, bien, nada más que hacer aquí, depuro eso de mi persona, ya estoy más cerca de la felicidad, supongo...
Libertad, por qué me dices que nunca he sido libre, maldita sociedad, cultura, política, familia, biología, física, química, amigos, personas, amor, maldito yo... todas esas cosas me impiden ser libre, jamás podré librarme de nada de eso, parece voy un escalón menos para encontrar la felicidad.
A este paso caeré en la locura, debo conservar la calma, sufrir no vale la pena, ajajaja me divierto mucho, maldita diversión, maldita diversión.
Vienes justo a tiempo para mostrarme que si puedo ser libre. Tienes razón, si, la verdadera libertad consiste en vaciarme por completo, dejar todo lo que me ata a este plano material, listo, así es, ya no tengo motivaciones, tristezas, alegrías, metas, ambiciones; ya podré ser libre... mm creo que hay algo que estoy olvidando
cuanto tiempo ha pasado, y sigo siendo solo un testigo, viendo todo desde una esquina, tal parece que no existo, pero soy libre, ¿y la felicidad?, ¿así se siente ser feliz?, ha pasado tanto tiempo que he perdido las sensaciones, los recuerdos, la memoria, pero hay algo más, ese algo me duele, quisiera poder saber que es.
¿Que sigue atándome a este deplorable universo?, si debe ser eso, como me libero de eso, tendré que bajar al mundo y deshacerme de eso, quitándole la vida podre olvidarlo, conseguiré la libertad, y posteriormente mi anhelada felicidad.
Corta, corta, desgarra, desgarra, bellas gotas carmesíes, cálido liquido viscoso, comienzo a sentir su piel gélida, bien, ya no vive, ya no existe, ya no me ata, ya no importa.
Aquí arriba todo es diferente, ya no soy yo, creo que soy libre, perdí la materia, estoy en un nivel superior. Parece que muchos hemos alcanzado este punto
Conversando con un sabio me di cuenta que yo no estoy aquí, que yo no soy real, que nunca lo fui, que lo única e irrefutable verdad no se consigue ignorando el dolor, ni perdonando a quienes nos hieren, sino pidiendo perdón. Pedir perdón, de qué perdón hablaba, yo fui el herido, parece que todo lo que dice es irracional o es demasiado profundo para mi.
Cuando creí ser libre llega una extraña sensación a mí, quizá ser locura o remordimiento, no entiendo por qué.
Creo que ya asimilé lo que el sabio me dijo. Para ser feliz realmente, debo bajar y pedirle perdón a quienes se supone yo debería perdonar, nada complejo, no tengo sentimientos, no tengo sensaciones, no tengo orgullo, nada me impide lograr mi objetivo.
Parece que la tarea que me asigné, requiere mayor dedicación de la que pensé; al perder mi sentimientos, emociones, y memoria, extravié los recuerdos de eso que me ata y me impide ser feliz.... ¿cómo le pido perdón a algo que no sé qué es?
Merodeando por el mundo de manera omnisciente, veo lugares que me parecen familiares, desearía ser y estar, para lograr mi objetivo y poder ser feliz.
Tanto tiempo observando los seres vivos me han hecho recordar a alguien, ese eso que me ataba era un alguien, solo tengo que encontrarlo y pedirle perdón por herirme.
Llegue al lugar donde se supone que estaría y está vacío, nada existe ahí, un momento, recuerdos llegan a mí, parece que el culpable de que no exista soy yo, yo la mate, la borre, la elimine, que irónico me parece que no puedo alcanzar la felicidad a causa de mí mismo.
Desearía que viviera para así pedirle perdón, por lo que hice y lo que me hizo, pero de todas maneras no tiene sentido.
Yo nunca existí, soy solo una ilusión, ya no soy ni estoy, para ella nunca fui, y ella ya no vive, ambos somos nada, una nada subjetiva que integra todo pero que igual no existe.
Ella vive en un estado después de la vida, yo nunca he existido en la vida y se me es imposible alcanzarla en ese estado; aunque no tengo sentimientos, ni emociones, ni sensaciones, hay un gran dolor en mí que me hace desear poder vivir para morir con ella.
Nunca la alcanzaré, nunca me perdonó, nunca me hirió, nunca existí para ella, tal parece que tendré que deambular eternamente en este camino vacío.
Desventura académica
Ni siquiera la conocía bien pero sus besos despertaban sensaciones en mí como si conociera el mapa de mi cuerpo desde toda su vida, supongo que al ser dos años mayor que yo tiene mucha mas experiencia, igualmente no titubee y seguí adentrándome en aquella atmósfera de erotismo que mantenía mi virilidad tan elevada que parecía que mi pantalón estallaría, ella lo notaba y mientras estaba sentada en mis piernas hacía movimientos inteligentes para sentirme completamente; recuerdo que mientras la besaba puse mis manos en su nuca pero en un abrir y cerrar de ojos ya estaban mis dedos buscando la mágica combinación para desabrochar su brasier, cuando por fin pude hacerlo me dispuse a tocar uno de sus pechos, sonó el maldito timbre, efímeros momentos de pasión que desaparecían con un atorrante sonido metálico, debíamos ir a clases, al levantarse de mis piernas vi que mi pantalón estaba mojado, ella estaba húmeda, me di cuenta que le apenó haberme manchado, nunca esperé que con los escasos treinta minutos que tenemos de receso ella halla podido excitarse tanto; igualmente no dijimos nada y nos dispusimos ir a nuestros salones, al llegar al salón examen de matemática, joder… yo con un incomodo bulto en mi pantalón y tenia que presentar una prueba.
Ocupé mi lugar e intenté concentrarme para poder salir bien, mientras tanto mis labios ardían y me pedían que untara su divina saliva sobre las heridas que ella misma ocasionó con sus dientes por tanta pasión; la prueba parecía ser sencilla, en la segunda página habían problemas de trigonometría donde me pedían encontrar el seno de 180°; SENOS, SENOS, después de lo que había pasado hace un momento no imaginaba palabra mas incomoda para mí que esa, en ese preciso instante mi mente comenzó a imaginarse como eran sus senos, esos que estuve a punto de tocar, aunque no los veía podía sentir su textura, su temperatura, sus perfectas curvas, en fin grandes senos, tibios, blandos y desnudos, eso generó que durara los noventa minutos de la prueba dibujando tetas. Sabía que reprobaría, sonó el timbre del almuerzo y salí corriendo, desesperado, con el pulso tembloroso, la busqué en su salón y ya había salido, en el comedor no estaba, no sabía que hacer, quería hacerla mía salvajemente, cansado por no encontrarla hice un último intento, subí a un baño del último piso que generalmente está solitario, pensé que la encontraría ahí y así fue, estaba en un cubículo haciendo el trabajo ella sola, tocándose, usando sus dedos, frotando sus zonas erógenas, sus gemidos me excitaron aun mas, entré y la tomé por el cuello violentamente, como un video hardcore, nos deseábamos, ella lamía mis dedos mientras se deshacía de mi pantalón, yo estaba tan frenético que no tuve la paciencia de quitar los botones de su camisa uno a uno, así que jalé cada extremo de la misma y los botones volaron cual proyectiles, nos encontrábamos completamente desnudos, podía ver sus pezones completamente erectos, los lamí, y ella sonrojó su cara, me sentía en el paraíso aunque estábamos en un baño del colegio, era un lugar sin tabúes ni límites, ni siquiera percibíamos el rancio olor de la orina que decoraba el baño.
Desnudos, nunca olvidaré su blanca tez, con perfecto relieve, su cabello lacio y ella besando mi cuello, que sensación tan excitante, aun recuerdo como se erizaba mi espalda, ella seguía bajando con sus labios recorriendo mi cuerpo, yo sentía el estomago helado, y mi cuerpo ardiendo, comencé a tocarla, no podía permitir que ese acto fuera un monólogo de las maravillas que ella podía hacer con su boca, nos besamos, no había nada mas dulce que las saladas gotas de sudor que recorrían su cuerpo, luego de tanto preámbulo adoptamos la posición adecuada para poder hacerlo en el acogedor espacio del cubículo numero 2, del baño femenino del segundo pasillo del cuarto piso de nuestro colegio, mi sexo estaba tenso y palpitaba de ansiedad, ahí en frente de ella, no había nada mas que hacer sino seguir el instinto animal el cual dirigió al hombre a la cima de la cadena alimenticia, esos dos monótonos movimientos generaban un sinestésico cóctel de sensaciones en mi, una vez dentro de ella, podía sentir como me presionaba, era tan estrecha, tan delicada, pero tan caliente, seguimos haciéndolo hasta que los gemidos se volvieron gritos y atrajeron al director que estaba casualmente en el mismo piso, entró en el baño y abrió el cubículo, nos encontró desnudos, no hay nada mas incómodo que un coito interrumpido y una eyaculación frustrada, excepto, que me expulsen del colegio por tener sexo en el baño junto a un examen reprobado que sentenciaría una materia reprobada y la secuela de todo eso seria una paliza de mis padres junto a toda una vida de castigo, así termina mi desventurado encuentro erótico, y lo peor es que nunca la volví a ver, supongo que las chicas mayores no se apegan mucho a nada.
Humor en tiempos de cólera
“un día sin sonreír es un día perdido” decía el sabio Chaplin, pero cómo reír ante tiempos de adversidad como los que está pasando Venezuela; dejando de un lado pero sin quitarle importancia a las muertes de los estudiantes desde el día de la juventud, la situación del país ha sido caótica desde hace varios años, hoy veo en las redes sociales carteles de toda parte del mundo brindándole apoyo a los venezolanos, al parecer esta quasirevolucion es más propaganda que un acto de altruismo colectivo con la única motivación de querer concebir un mejor país.
Hace ya algunos meses murió una actriz que desconocía por completo, pero lo cierto es que fue muy importante su perdida, tanto que el presidente apareció ante los medios hablando sobre la terrible situación que afrontaba el país, el muy (inserte insulto aquí) se cuestionaba la necesidad de matar a esa pobre familia y dejar a una niña inocente desamparada, esto lo malinterprete entendiendo que él proponía robar eficazmente pero sin violentar ninguna vida; genial, la violencia tendrá un declive impresionante. También me cuestioné después de esto, qué tiene esa mujer que la hace tan especial, por qué tanta gente está compartiendo su foto, lamentándose, el presidente ofreciendo condolencias, por qué todas las personas que compartían esas imágenes no publican a diario todas esas fotos de las familias que a diario mueren, por qué el presidente no ofrece condolencias a diario recitando los nombres de los fallecidos cual letanías, por qué la muerte de una actriz es más importante que la de una madre soltera que tiene dos trabajos para alimentar a sus tres hijos.
Asimismo, este último mes afloran las imágenes de las lamentables muertes de estudiantes universitarios que cayeron durante la protesta, es triste que los futuros profesionales del país, esos que nos llevarán a la utopía de ser una nación desarrollada, encuentren un final tan prematuro, pero, por qué idolatrarlos, en la web hoy se les ve como valientes héroes que salieron a una batalla para brindar su vida por el país, irónicamente recuerdo a Leónidas, el rey espartano, ese que aunque sabía que moriría quiso seguir luchando por su libertad ante un imperio tirano como eran los persas, un ejemplo de valentía, y ya. Una muerte sólo es una pérdida, pero no es un motivo para estar haciendo propaganda política, si cualquier bando quiere abrir los ojos de la errada decisión de su polo opuesto lo están haciendo mal, creo.
Por eso hoy me imagino que haría el virtuoso Charles, como este fenómeno cineasta tomaría estos acontecimientos; desde hace un tiempo que admiro la capacidad que Chaplin tuvo para desde el dolor y la tristeza que dominaba a Europa hacer una transfiguración sublime hacia el humor y a través de su arte, único de él, mostrar la cruda realidad.
Actualmente, el humor sigue siendo un medio para llegar a todas las personas sin distinción de nivel académico o posición económica, sin embargo, (subjetivamente) pienso que en el país hace falta algo más, no solo con burlarse de la multiplicación de los penes, o los tropiezos ciclísticos, se demuestra la incompetencia de un gobernante ante su puesto, claro, obviando la escasez, la inseguridad y todo eso que se ve a diario en las metrópolis venezolanas; hoy, hace falta un medio subversivo para que todos apreciemos la verdad inmutable sobre la situación venezolana, qué haría hoy Chaplin, cómo lo lograría, solo él podría, abandonando el sonido, los colores que hoy son la mayor distinción para los venezolanos, dejando a un lado los subjetivismos, y empleando un lenguaje ininteligible que irremediablemente nos abofetea ante lo que antes obviábamos, hoy necesitamos a Chaplin. Basta del humor sexual, se debe abandonar esa comedia libidinal, reírse para no llorar no es ya la solución, esa versión enajenada de la realidad, pero qué más se puede hacer ante el venezolano de hoy en día, que se encuentra fóbico a la seriedad y a la exposición de argumentos para justificar. Supongo que la selección natural es la única solución, prevalecerán los más fuertes en esta sociedad caótica, el socialismo utópico que muchos hoy promueven no da espacio para débiles, los marginados desapareceremos, ante esta cruda realidad no hay más humor alcanforado, solo queda reírnos irónicamente que los débiles debemos desaparecer para que realmente el país pueda progresar:
JA JA JA!
Sobre lo epicúreo
Insalubres curvas se despiertan para ejercer un empleo magistral; solo ellas las amas de lo nocturno, noche a noche renacen a su vampírica vida, borrando el dolor de los corazones cansados y llenando de placer a los viriles cuerpos.
Amantes sin discriminación, usualmente satanizadas por los cuerpos deshabitados que reinan la vida diurna; su labor es admirable, aplican los sabios aprendizajes que una vez venus les dejó como legado.
Después de tantos años se les juzga como si su trabajo tuviera menos valor, como si su salario fuera menos merecido, pero que más merecido que una remuneración al amor, a ese amor nocturno y efímero (como lo es todo), el dueño de todo el pasado, todo el presente y todo el futuro.
Ellas, las sin nombre, las innombrables, las difuntas espiritualmente, las dueñas de los pecados; su destino está marcado, sus lugares en el infierno las esperan, solo ellas saben de cuántos pecados se deben arrepentir por saciar anhelos, por alimentar familias, por difundir los venéreo y morir sin gracia.
Todos saben su futuro, pocos conocen su presente pero nadie comparte su pasado, nadie quiere enterarse de las infancias dolorosas, hogares miserables, padres abusivos, sociedades quebradas y países en crisis; nadie quiere comprender el ardiente sonido del hambre dentro de un cuerpo, ninguna persona quiere escuchar las historias de violaciones a preadolescentes, de esclavitud sexual, de decisiones equivocadas, de luchas contra la podredumbre social; nadie, ninguno puede.
Jamás alguien se ha lamentado porque estas ninfulas hayan conocido el camino fácil en un entorno difícil, al final, la belleza se acaba, el físico al igual que todo lo viviente se pudre, lenta y miserablemente, mientras contemplan la nada que les rodean, y la insatisfacción, la fiel compañera, esa que espera solo el último momento para que todas contemplen la nihilidad dentro de ellas; y allí en los últimos segundos, recordarán lentamente toda su vida, mirarán sus tetas caídas burlándose de las lágrimas que abandonan sus ojos, y cuando sientan el ultimo frío, ese que desconocen sus ardientes vidas sabrán que ni siquiera sus polvos mágicos podrán librarlas del averno.
Caudillos
Somos animales, seres increíblemente destructivos pero en fin, débiles. El hombre es como un lobo feroz, dijo una vez T. Hobbes, opinión que compartía Schopenhauer, y también yo (un simple perro) pero pienso que solo somos lobos agresivos que intentas disimular su indefensión. Solo somos lobos, lobos que piensan, que piensan hasta donde el macho alfa les permite pensar.
Si se analiza cualquier etapa de la historia siempre es lo mismo, desde la caverna, hasta el internet, siempre se puede apreciar la debilidad humana, creando hordas, haciendo revoluciones, constituyendo países, siempre generando una manada para alejarse de la vulnerabilidad, y nunca ocurren estos fenómenos bajo una motivación colectiva que invade a todos los débiles, siempre está el más débil, ese que se oculta a plena vista, el líder, el profeta, el rey, el presidente. Ellos los más débiles, necesitan de las masas para cumplir sus objetivos, y una vez que los consiguen, le lanzan un hueso a los perros para que sacien su hambre.
Es confuso pensar que un conjunto de débiles florezcan bajo la guía de alguien igual o más débil, pero los líderes no deben ser fuertes, lo que necesitan es ser creativos, motivar a las masas, decirles lo que necesitan escuchar, engendrar ideales "inquebrantables". Pero precisamente los humanos somos demasiado débiles para cumplir este tipo de ordenanzas, y menos si las crea otro hombre tan débil como nosotros; necesitamos un ejemplo, algo más grandes, una conciencia superior, un guía celestial, ahí se engendran los dioses, de la mano de las necesidades de los líderes; un ejemplo claro, está en el éxodo de la biblia judeo-cristiana, si el gran Moisés le hubiera dicho al pueblo hebreo que los diez mandamientos eran sus ideales de normas no habría contado con tanta "aprobación" como si esas tablillas las hubiera esculpido ese amoroso dios que se volvía tirano para preservar a su pueblo.
Parece ridículo contemplar que todas las grandes hazañas del hombre han sido motivadas por ideales falsos, no existe un altruismo que todos compartan, las buenas obras se hacen bajo el deber para que un dios poderoso no arremeta contra los débiles.
Asimismo pasamos por la inquisición, la revolución francesa, la industrial, la independencia iberoamericana, hasta llegar a la Venezuela postindependiente, una vez más encontramos al líder, al caudillo, ese que con encanto convencería al pueblo bruto y necesitado de mando. Según la formación académica, los caudillos desaparecieron bajo el gobierno de Cipriano Castro, supuestamente hoy somos gobernados por ideales firmes y no por sublimes actuaciones.
Subjetivamente considero que no somos más que el mismo pueblo de Moisés buscando la tierra de leche y miel, cuantos años hemos estado caminando en este desierto; los mismos que el pueblo hebreo hasta encontrar a su Mesías, ese pastor vestido de rojo que hablaba en parábolas que nadie entendía, no por su complejidad, sino porque simplemente carecían de sentido, un nuevo caudillo surgió un cuatro de febrero, un caudillo con una habilidad sublime, una manipulación eficaz, el cristo de la prole, ese que llegó en el lugar y momento adecuados. Lleno de debilidad repite la misma estrategia que sus antecesores, se arma de un escuadrón de débiles domesticados hasta alcanzar su objetivo, y una vez que lo alcanzó, arrojo una variedad de huesos para que los perros se distraigan, así Hugo el cristo, emularía las hazañas de Jesús el cristo, profesando un socialismo incoherente, y luego al momento de su muerte, dejaría un sucesor al que guiaría desde los cielos, hablo de Nicolás sobre la imagen de Pedro.
Nicolás el nuevo caudillo, el que convence con payasadas, el que entretiene y gobierna cual imperio romano, considerando que el pueblo solo necesita pan y circo, salvo el pequeño detalle que hoy no hay pan, solo circo. Hoy se contempla el coliseo, y vemos las luchas de los gladiadores y los mártires, las muertes divierten y sacian el apetito de una muchedumbre hambrienta de farándula. Así cual inquisición, el gobierno de Maduro sigue su camino bajo las enseñanzas de un dios tan falso como todos los demás.
ALBERT FISH
Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris, ojos tímidos podía esconder una personalidad como la que revela su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.
Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.
Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él mismo. Sigue con atención los artículos de crímenes en la prensa, y colecciona sobre todo aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente identificado.
A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la prostitución homosexual en Washington, en dónde viola a un niño y asesina a su primera víctima.
En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma posible de expiación es a través del sacrificio personal y el dolor.
Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por su cuerpo desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales... en una ocasión es sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que sobresalen unos clavos. A cada golpe grita de dolor, mientras la sangre se desliza por sus nalgas.
Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos.
En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que San Juan le habla y que el mismo Dios le ordena cometer sacrificios humanos.
Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al poco tiempo en cada ocasión tras considerar que no es peligroso ni está loco, sino que simplemente sufre una personalidad psicopática de carácter sexual.
A pesar de todos estos delitos, la policía neoyorquina tardaría nada menos que seis años para poder inculparlo por asesinato.
"Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..."
Albert Fish fue capturado por la policía el 13 Diciembre de 1935, lo logra a través de una carta de Fish enviada a la madre de la víctima que había secuestrado, en dónde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y cómo se decidió a probar carne humana por primera vez con el cuerpo de su hija.
Querida señora Budd:
Hace algunos años, mi amigo el capitán John Davis, zarpo de California hacia Hong- kong, que por aquel entonces padecía los problemas del hambre, las calles se habían vuelto muy peligrosas para los niños entre 9 y 12 años porque tenían la costumbre de matarlos y cortarlos en pedazos y vender su carne como alimento.
Antes de zarpar mi amigo, rapto a 2 niños los mato corto en pedazos guiso su carne, y se la comió.
Esa es la razón de que hace algunos años yo acudiera a su casa el 3 de junio de 1928 con el pretexto de acompañar a su hija a la fiesta que daba mi hermana me la lleve a una casa abandonada, que había en Westcher County donde la estrangulé la corte en pedazos y comí parte de su carne, tranquila no me la tiré murió siendo virgen.
Tras leerla y sufrir un gran shock, se puso en contacto con la policía que tras investigar lograron encontrar la procedencia de la carta, siguieron la pista de Albert Fish, lo arrestaron el 13 de diciembre. En su declaración afirmo que tras matar a la niña le corto la cabeza, con un trinchante y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligo.
El propio Fish lo reconocería: "No soy un demente, sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo".
Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes y demás aberraciones que había estado llevando a cabo durante toda su vida: su deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena, que le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna", sus crímenes más atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4 años al que flageló hasta que la sangre resbalaba por sus piernas, luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y prepararse un estofado con las partes más tiernas.
"...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen".
También narra la historia de un joven vagabundo al que obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intenta cortarle el pene con unas tijeras, pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y arrepentido le da diez dólares dejándolo huir.
Ante el psiquiatra explicó que por orden divina se veía obligado a torturar y matar niños, el comérselos le provocaba un éxtasis sexual muy prolongado.
También confesó las emociones que experimentaba al comerse sus propios excrementos, y el obsceno placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego. Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones claveteados hasta hacer brotar sangre.
Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su extraño gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo (algunas con tanto tiempo que habían empezado a oxidarse). Le gustaba comerse sus propios excrementos, o introducirse trozos de algodón empapados con alcohol dentro del recto y prenderles fuego En otras ocasiones había intentado introducirse agujas debajo de las uñas, pero no tardó en renunciar a ello cuando el dolor se hizo insoportable.
Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la sentencia de culpable por crímenes con premeditación tras diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo.
Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936. Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien". Tuvo una sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, y se mostró entusiasmado.
Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que habría asesinado. Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros estiman que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la población.
"Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado..."
Plañendo mi identidad
Pero así era antes de la vida, así es la vida y así será después de la vida.
Y sigo solo, una oscuridad absoluta me consume dentro de este encierro. Joyas finas hoy acompañan mi cuerpo, un maquillaje trata de borrar mi historia, de disimular mis anécdotas, también uso el lujoso traje, ese mismo que usé solo en mi matrimonio, el que tiene un fétido olor que hoy me perfuma, pero en algunos días ya no apreciaré.
Hace un par de horas muchos lloraban, ahora cada uno seguirá su vida, todos, todos menos yo. De mí se olvidarán y raras veces me adornarán con flores, sé que mi monolito será devorado por la salvaje vegetación que crecerá sin cesar gracias a la falta de mantenimiento.
Todo es nada, después de ellos, ellos los hijos de esas diminutas negruras aladas, las amantes de lo indeseable, las visitantes de lo prohibido; de tal palo, tal astilla. Su maldito legado vendrá por mío, la único que aunque no poseo me pertenece, y me pertenece desde que nací. Me duele demasiado hoy perderlo, después de tantos cuidados que le di, después de tantas batallas que peleamos juntos, tantas decepciones que sufrimos, pero siempre pudimos superarlo, por eso no acepto perder el testigo material de todas mis memorias.
La gula los domina y yo tendré que apreciar el acto completo de esta abominable transfiguración; esta abyección no la merezco, ver como escrutan minuciosamente mi posesión, y se reduce a una insignificante excrecencia de lo que solía ser, lo que hoy diviso no es más que una oda a lo kafkiano, escenas grotescas más allá de la imaginación de un Poe o un Bulwer.
Soy fútil, violentado, el desalojo es inminente, ello ya dominan todo lo mío, ellos lo que viven de la muerte.
Mi cólera recae sobre esta manada de madera, este, mi nuevo hogar, cándido y diabólico, que alberga a los ya difuntos hambrientos y detestables inquilinos que días atrás se dieron un festín con mi posesión mas preciada.
Es irónico pensar que “dios” duro siete días para crear algo así y ellos en solo pocas horas lo reducen a nada menos que simples estructuras óseas. Pero sigo aquí, recordando lo que solían ser esos harapos de calcio.
Aunque mi situación la comparten tantos otros vecinos de la cercanía y desde ahora hasta la eternidad contaré con su compañía, sigo sintiendo esa soledad abrumadora, ese sentimiento de que algo se fue para no volver.
Una eternidad de insomnio y lóbrego silencio es lo que me aguarda; eso del descanso eterno es solo metáfora, porque para mí, habitante de lo inmaterial, los segundos no transcurren, estoy en la nada y en el nunca por siempre y para siempre.
El cuello perfecto
No soy un vampiro, ni tengo la más mínima intención de serlo, pero, ¿sabes que tu cuello está pidiendo a gritos que lo muerda?, me dice que le de todo mi amor, quiere que mis incisivos plasmen una prueba de pasión, esas pruebas que son mal vistas públicamente y en especial por tu madre.
Lo muerdo, lo beso, sé que te hace entrar en calor, y después de unos minutos nuestras manos se escapan a donde no alcanza la vista, recorren esos caminos ocultos que solo ellas conocen, veo tus pupilas dilatadas, me acuesto y de desplomas sobre mí, emulas mis actos, tu lengua quiere saludar mi cuello, los roces son incesantes, poco a poco veo como tus mejillas toman un excitante color rosa, tan rosa como la ropa interior que llevas y de la que trato de deshacerme hace rato, lo evitas, quieres que te desee, tienes dudas, pero lo quieres, tu humedad lo delata, me miras y sonríes tímidamente, tu mirada me pide algo, te pregunto qué quieres, me dices que la luz te molesta, lenguaje sublime, sobre entiendo todo, comenzó a llover, perfección, olor a vida, como un acto de Houdini las ultimas prendas que quedaban desaparecen, desnudez, nuestra respiración se acelera, me dices que lo haga, latidos, entro en ti, emites breves gemidos, los silencio con mis besos, fricción lenta y amorosa, como la suave lluvia en la ventana, muerdo tu cuello, todo se lo debo a él. Al unísonamente la lluvia termina y llegamos al clímax, descansamos, beso tu frente, tu cara en mi pecho, y en mi cara yace ese olor característico de tu cabello que me extasia.
Amo tu cuello.
Noche de perros
Ahí estaba yo como siempre, vagando por las calles de Caracas después de la media noche, sintiendo el frio y la soledad que tanto nombran los poemas, pero así soy, del tipo de personas que disfruta de la soledad, y en las noches de insomnio en que ningún autor logra atarme decido caminar, para pensar, divagar, filosofar, disertar.
Recuerdo que estaba pensando en la vida después de la muerte, las ideas de los sabios de Grecia me acompañaron, pero había algo que no entendía bien, pensaba en los fantasmas e ideas tontas como esas, caminé interrogándome durante varias horas, y de repente escuche un llanto de ultratumba de esos que ponen la piel de gallina, me asusté enormemente (cosa que no pasa con facilidad) y volteé a todos lados buscando de dónde provenía tal alarido, al final vi bajo mi pie y allí estaba, el engendro más horrible que mis ojos hayan visto, un perro, pero que perro, era un puto perro del infierno, sin un pelo en su carne, tiritando de frio y para colmo con un pata rota (la que yo acababa de pisarle). Tardé un par de segundos en fijarme bien que era un perro, y que tenía sarna en todo su miserable cuerpo, me apené por él, por las condiciones en que vivía, la miseria, la basura, la enfermedad y falta de alimento, y como si no fuera suficiente, yo le partí una pata.
Coño, me sentí más malo que Hitler, tragué grueso mientras pensaba como podía ayudarle, no podía dejarle allí, seguramente moriría y no podía permitir eso, aun no sabía que pasaba después de la muerte. Lo llevare conmigo- me dije-, y lo llamé para que me siguiera, no respondía, tenía miedo, frio, estaba débil y yo le había roto una pata. Intenté buscar algo para usarlo como collar pero nada, escarbé entre las bolsas de basura que le servían como cama, nada encontré, solo llenarme las manos de porquería. No sabía qué hacer, estaba consternado, volví a tragar grueso, no podía dejarlo morir, no quería dejarlo morir, que fútil me sentí, joder, joder, joder…
La tensión en mi comenzó a aumentar y al igual que siempre que empiezo a sentir stress tomé una decisión sin pensar en sus consecuencias. Lo cargué, lo tomé entre mis brazos sin mucho esfuerzo y lo llevé a mi casa, él estaba débil pero consciente, si las miradas hablaran la de ese perro estaría agradeciéndome; luego de que lo llevé a la casa busqué las sabanas más desgastadas que tenía y junto a una almohada mohosa le hice una “cama”, le preparé leche y para mí un té, esperé a que la terminara y lo arropé, esa noche (o las cuatro horas que quedaban para que amaneciera) dormí en el sofá frente a él, para vigilarle y hacerle compañía.
Cuando desperté estaba ahí tumbado, lastimero pero agradecido, la luz del día me hacía apreciar que era mucho más horrible de lo que había percatado, pero tenía un deber moral, y no dejaría que la muerte me ganara esta. Acto seguido me levanté, supuse que tendría hambre, desayunarás como un rey- le dije-, en la nevera había media pizza de la tarde anterior, la calenté y la mayoría se la di, no estaba muy seguro si le gustaría pero supuse que era mejor que lo que encontraba a diario en un basurero; lo comió todo tan rápidamente que me sorprendí, movía su cola de alegría, su horrible cola huesuda y sin ningún encanto, pero aun así me encantaba, me reconfortaba, sin embargo no se ponía de pie, y su pata aun rota, rota, rota. Como vi que tenía más energías lo llevé a la ducha, después intenté secarlo pero no hubo necesidad (no tenía ni un triste pelo), ya que estaba limpio me dispuse a entablillarle le pata muy rudimentariamente para poder llevarlo al veterinario, me gruñó, temí que me mordiera y le dije, es por tu bien, se tranquilizó, ¿me entendió?…
Era la una de la tarde y el perro ya caminaba, cojeando, pero caminaba, mejor, podía llevarlo al vet sin tener que cargarlo, igual el perro se veía muy muy enfermo. Media hora más tarde ya íbamos saliendo rumbo al veterinario, para poder conducir al animal use unas viejas corbatas como collar, en la calle todos me veían de la peor manera, a mí y al pobre perro, al pobre perro sarnoso, puta gente superficial, como si los desahuciados no tuvieran el derecho a seguir luchando por vivir. Llegamos al recinto, por la hora no había casi nadie esperando, una linda muchacha era la secretaria, motivo de visita- me pregunto-, una emergencia- le dije-, cuando vio la pata del animal entendió, raza- siguió preguntando-, no lo sabía, sin pelo todos los perros me parecen iguales, así siguieron unas cuantas preguntas más y esperé unos breves minutos hasta que alguien viniese a por él, un sujeto de lo más ridículo lo recogió, vestido como para recoger desechos radiactivos, cosa que me molestó demasiado, bastardo-murmuré-, ¿perdón?-preguntó el cretino-, pero simplemente me limité a verle de una manera despectiva, también vi cómo se llevaba al animal, nuevamente su mirada hablaba, se despedía de mí, la muerte me la iba a ganar.
Esperé un par de horas, me dormí en los asientos, cuando desperté se había plagado el lugar de insípidas ancianas con perros finos, volvió el veterinario imbécil, tuve que…-trato de decir-, murió ya lo sé- dije- mientras le interrumpía y sacaba la cartera para pagar el “trabajo”, no es nada-me dijo-, bien, ¿Qué tenía?-pregunté-, de todo en realidad-respondió-, le mire con desprecio una vez más y me fui, detesto no haber pedido su cuerpo para hacer taxidermia, en fin, la muerte me ganó y eso es todo.
Hoy, antes de documentar este bizarro recuerdo estuve pensando una vez más en la vida después de la muerte, lo hice hasta que me dio migraña, y como conclusión tomé una respuesta mucho más sentimental y menos esotérica, la vida después de la muerte yace en ser recordado, uno es sus acciones, y las acciones son las que trascienden, mientras alguien sea recordado, no habrá muerto del todo, como para mí no ha muerto aun ese horrible perro, porque me enseñó que la belleza no se halla en el físico, que no podré ganarle nunca a la muerte y sobre todo, lo más importante de todo, NUNCA, POR NADA DEL MUNDO, SE DEBE TOMAR A UN ANIMAL QUE TIENE SARNA SIN NINGUN TIPO DE PROTECCION, eso nunca lo olvidaré, o por lo menos no mientras tenga que seguir luchando con esta ESCABIOSIS.
Nube
Una triste nube gris
Ella llora sobre mí
Soy el causante de su tristeza
Mira hacia las infinidades del cielo, magnifico como siempre, con el astro rey ejerciendo su poder en absoluto, una imagen celestial literal y metafóricamente, pero, como todo en la vida, un detalle que causa ruido, destruye la perfección, y corrompe la excelente yuxtaposición de cúmulos en el cielo; un desubicado nimbus, un maldito nimbus, un horrendo y miserable nimbus, ¿Quién habría pensado ver un nimbus en verano?
Recuerdo que en mi niñez escuche decir a alguien que cada estrella del cielo pertenecía a alguien en la tierra, siempre busqué la mía, pero eran tantas que me cansaba de buscar y nada encontraba, busqué por años pero nada encontré, hasta que “maduré” y dejé de creer en “tonterías”.
Me viene a la mente la imagen del océano, su azul se aleja hasta el final, se refleja en el azul del cielo, el cielo refleja al agua y el agua al cielo. Hoy encuentro ese reflejo. Este cielo lleno de nubes radiantes refleja el mismísimo lugar donde me encuentro, lleno de personas radiantes; supongo que aparte de las estrellas, cada persona posee una nube personal. Pero, ¿Qué es eso?, un insípido color grisáceo perturba la alegre imagen, no en el cielo, donde estoy, ese grisáceo soy yo, así como todos tienen su nube y estrella yo tengo las mías, la estrella nunca la encontraré, pero la nube hoy me encontró a mí, se realizó para que me vea en ella, un perfecto grisáceo, deprimente, terrorífico, que perturba los cúmulos, que viaja en solitario por una época a la que no pertenece; gris y solitario, esperando para llover sobre alguien, para dar vida, aliento e hidratación, o para azotar con las amargas y gélidas gotas que acaben con cualquier exánime existencia.
Así soy, solitario, grisáceo. Eso soy, un nimbus.
Carta de Henry Miller a Anaïs Nin
Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutamente consciente de que te necesito. He de verte, te veo brillante y maravillosa y al mismo tiempo le he escrito a June y me siento desgarrado, pero tú lo entenderás, debes entenderlo. Anais, no te apartes de mí. Me envuelves como una llama brillante. Anais, por Dios, si supieras lo que siento en este momento. Quiero conocerte mejor. Te quiero. Te quise cuando viniste a sentarte en mi cama -esa segunda tarde fue toda como una cálida neblina- y de nuevo oigo cómo pronuncias mi nombre, con ese extraño acento tuyo. Despiertas en mí tal mezcla de sentimientos que no sé cómo acercarme a ti. Ven a mí, aproxímate a mí, será de lo más hermoso, te lo prometo. No sabes cuánto me gusta tu franqueza, es casi humildad. Sería incapaz de oponerme a ella. Esta noche he pensado que debería estar casado con una mujer como tú. O es que el amor, al principio inspira siempre esos pensamientos? No temo que quieras herirme. Veo que tú también posees fuerza, de distinta orden, más escurridiza. No, no te romperás. Dije muchas tonterías sobre tu fragilidad. Siempre he sentido un poco de vergüenza, pero la última vez menos. Acabará desapareciendo toda.
Carta de Cortazar a Pizarnik
Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escríbeme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
Julio.
París, 9 de septiembre de 1971
Rob de Gal
En una ciudad moderna vivimos hombres, mujeres y niños, cada uno de nosotros realizamos una tarea específica, los adultos trabajan y los niños estudiamos. Los adultos trabajan para darnos educación a los niños, y nosotros estudiamos para poder llegar a ser como nuestros padres o incluso mejores. Todos saben que hay adultos que no trabajan y que hay niños que no estudian, es triste pero es verdad.
A esos adultos se les llama delincuentes, muchas veces ellos cometen acciones indebidas, roban y matan, y es algo que es cada vez más común en esa ciudad, es triste lo que puede llegar a hacer una persona cuando no está consciente del daño que le hace al otro.
Las acciones indebidas de esos delincuentes les roban la vida a las personas que se esfuerzan por conseguir su sustento, los delincuentes destruyen familias, y hacen que todos temamos de todos, a las personas nos da miedo salir a la calle. Los delincuentes son personas malas y tristes que toman las decisiones equivocadas y roban por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, mientras que las demás personas se esfuerzan trabajando para poder tener las cosas que deseen.
Los delincuentes deberían estar presos pero por alguna razón eso no pasa, en cambio es la gente inocente que estamos presos por miedo, no salimos a la calle porque caminar es un peligro, la vida en cautiverio se vuelve triste y aburrida. Los adultos solo pueden salir a trabajar y los niños solo podemos salir a estudiar, nadie puede divertirse, solo se sale para lo necesario, los niños no podemos ir a los parques porque hay otro tipo de gente mala haciendo cosas indebidas, por eso algunos niños se refugian en sus videos juegos, pero esos solo son los niños de casa, los que tenemos familiar y contamos con toda su protección y afecto. También existe otro tipo de niños menos afortunados que son los niños de la calle, los que no tienen familia o han sido abandonados, ellos son más tristes que todos porque enfrentan más peligros en la calle que todos pero son más débiles que ninguno de nosotros.
Los niños de casa somos iguales a los niños de la calle, solo que mientras los niños de casa juegan videojuegos violentos de delincuencia y armas, los niños de la calle lo juegan en la vida real, todos los niños somos iguales, compartimos una realidad violenta que no nos pertenece, los niños vivimos los crímenes que se cometen a diario en la ciudad donde vivimos y sé que como yo todos los niños quisiéramos cambiar nuestra ciudad pero lastimosamente nada podemos hacer aún. Después, cuando los todos los niños crezcamos, nos esforzaremos para obtener lo que necesitemos y compartir con los que no tienen para que no se vuelvan delincuentes, así será el futuro, pero en nuestra ciudad parece que los adultos están destinados a morirse de miedo, los niños de casa a morirnos de aburrimiento y los niños de la calle están condenados a morir de hambre, si es que una bala perdida de algún delincuente no nos mata antes de tiempo.
Un ser y una nada
El ser y la nada, complicado libro de Sartre con el cual perdí unos cuantos días intentando terminar de leerlo para entender exactamente eso, nada.
Nada, como el título de esta entrada. La nada, filosófica palabra que resulta ser la respuesta a cualquier pregunta que se cruce por mi mente en este exacto momento.
¿Qué me motiva a escribir hoy?
¿A que soy alérgico?
¿Qué adoro comer?
¿Qué me saca de mis estribos?
¿Qué quiero lograr?
¿Qué me agrada o desagrada?
Nada, todo para mi es nada…
He perdido demasiadas horas de mis días interrogándome si la nada existe, sí, me respondo, el vacío científicamente existe, ¿el vacío es nada?, me arrojo a mí mismo a la herejía, la nada es algo que existe y que carece de cualquier propiedad que pruebe su existencia y por ende existe, cuantas religiones fundadas a causa de mi adolescente deserción, continúo, quizá la nada es solo eso, ¿el origen ontológico de la palabra probará que la nada existe?, cuestionar la existencia de la nada me hace cuestionarme mi propia existencia, ¿Cómo puedo comprobar mi existencia?, ¿Qué me define como un ser?.
Nada, lo que me define como un ser es nada. ¿Un ser es nada?
Seguramente la nada existe porque el ser existe y el ser es solo eso, nada.
Sabines y Dios
Dios es una palabra que me sirve
para significar todo lo que ignoro, todo lo que desconozco. Eso es Dios. Dios
es la palabra útil al hombre, para significar la vida. Uno estudia el
cristianismo, estudia el dios hebreo, pero, en la Biblia, Dios manda destruir
ciudades y eso no es de un dios de bondad. Ahora, ¿qué pasa con Buda? Yo leía
la vida de Buda y lo perseguía por todos lados. Tengo muchas anécdotas de él,
de su desprendimiento de las cosas... Pero Buda llega a una conclusión
tremenda: la causa de todos los males del hombre, de todo el dolor del hombre
sobre la tierra, es el deseo. Deja de desear. ¿Qué tipo de hombre se va a hacer
uno si deja de desear? Hay que cortarse los brazos, y las piernas, y no
caminar, y no vivir. Entonces, digo yo, ¿cómo es posible que Buda quisiera la
inmovilidad total? No se preocupó del dolor ajeno, no se preocupó de nadie...
Al abolir el deseo acaba con todo padecimiento humano. Así se identifica con la
divinidad, con la perfección, pero se deshumaniza. No se puede vivir a la
manera de Buda. Yo pienso que lo principal de la vida es el deseo.
Sin el deseo no podríamos vivir.
El deseo es la clave de todo. Es la clave del dolor, desde luego, pero también
lo es de la alegría. El deseo es parte del camino que recorremos. No se puede
dejar de desear. El que desea vivir, aunque esté con veinte males por encima
del que no tiene ninguno, ese sigue viviendo. Desear vivir es ya vivir.
Sabines habla con Dios, con la
mujer, consigo mismo de la manera en que los noctámbulos, los solos, los insatisfechos,
los fracasados se oyen en sus entrañas, cuando el frío y la borrachera de la
noche, el insomnio, la soledad, el dolor, la desazón y el fracaso los obligan a
detenerse. Cada interior colectivo, cada época, cada nación tiene una forma
aguda, punzante, de decirse la verdad, o lo que cree que es la verdad, de
vaciarse de mentiras y de consuelos. La de Sabines forma parte de la nuestra.
No es una forma seca, racional, despojada, exacta; es, por el contrario, una
compuesta de excesos, de llantos, de gritos, de declaraciones de amor, de
vaivenes violentos.
Sufrir y sus matices
*citas en deuda
Nadie sabrá nunca todo lo que hemos sufrido y sufrimos, ni siquiera nosotros mismos.
Es verdad, que muchas veces hemos sufrido, pero no es culpa de un ser ajeno castigador, ese ser no existe. Sufrir es un verbo tácito en las conjugaciones del vivir. Es un elemento inherente en la molécula de la vida.
Poder sufrir solo es una gran ventaja, el sufrimiento es la motivación primigenia, vivimos sufriendo siempre, con la esperanza de no sufrir más. El sufrimiento proporciona la oportunidad para demostrar coraje y Paciencia.
Sufrir es trabajar, es cumplir su tarea, pero gastas tu energía sufriendo por lo que no tienes, no te quedara nada de fuerza para conseguir lo que necesitas. Desgraciado de los perezosos que duermen sobre el camino.
El hombre capaz de gozar agudamente, es también capaz de sufrir en igual grado. El que sólo es capaz de escaso dolor, tampoco puede gozar más que escaso placer. El sufrimiento yace como un intercambio equivalente entre nuestras alegrías y desgracias.
Todos temen a la soledad y la perciben como Sufrimiento pero el que sufre vive, y el que vive sufriendo ama y espera, espera dejar de estar solo.
Sufrir es la única manera de no equivocarse. Cuando sufrimos el mundo exterior comienza a existir. Cuantas más desgracias sufrimos, más fútiles nos volvemos: ellas cambian hasta nuestra manera de andar. Nos invitan a pavonearnos, ahogan en nosotros a la persona para despertar al personaje. Pero el mundo sufre, y el sufrimiento es sentir la carne de la realidad, es sentirse de bulto y de tomo el espíritu, es tocarse a sí mismo, es la realidad inmediata. En cuanto dejamos de sufrir, dejamos de existir.
El dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad, pues sólo sufriendo se es persona. Quien no haya sufrido no es un ser; es, todo lo más, un individuo.
Sufrimiento, lo que nos permite dejar de ser marionetas, nos abre los ojos, ayuda a mirar cosas que de otra forma no hubiésemos percibido. Se vive en la mentira mientras no se ha sufrido. Pero cuando se comienza a sufrir, se irrumpe en la verdad únicamente para echar de menos la mentira.
Esforzarse por comprender el sufrimiento ajeno no disminuye en nada el nuestro propio, asimismo es imposible aceptar ser juzgado por alguien que ha sufrido menos que nosotros por eso confesamos nuestras penas a otra persona sólo para hacerla sufrir, para que cargue con ellas.
Todo sufrimiento intenso suscita un simulacro de plenitud y propone a la conciencia una realidad terrible, que ésta no sabría eludir; mientras que el sufrimiento sin objeto en ese luto temporal que es el hastío no opone a la conciencia nada que la obligue a una gestión fructuosa.
El sufrimiento nos retrae de la amargura de los desencuentros; el que sufre, adquiere un valor entre los apestados de aislamiento. De todo lo que nos hace sufrir, nada tanto como la decepción nos produce la sensación de que alcanzamos por fin lo Verdadero. Sufrir verdaderamente es aceptar la invasión de los males sin la excusa de la causalidad, como un favor de la naturaleza demente, como un milagro negativo...
Sufrir significa meditar una sensación de dolor: filosofar, meditar sobre esa meditación.
Sufrir es ser totalmente uno mismo.
Sufrir es arrimarse a la soledad
El sufrimiento es intolerable para quien sufre por sí mismo
Cuando has sufrido mucho en la vida, cada dolor adicional es tan intolerable como insignificante
El sufrimiento no hace mejor a nadie se olvida como se olvidan todas las cosas.
Hay que sufrir hasta el final, hasta el momento en que se deja de creer en el sufrimiento.
Mi sufrimiento sufre por ser lo que no es, por no ser lo que es; a punto de reunirse consigo, se hurta, separado de sí mismo por nada, por esa nada de que él mismo es fundamento. Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz.
Adios Bukowski
Bukowski bebe vino, Bukowski bebe cerveza, Bukowski se hace rico, Bukowski se arruina, Bukowski fornica, ríe, llora, va al hospital, escribe, se mea en los ascensores, se vuelve loco, va a la cárcel, al hipódromo, ve películas y las numera en su memoria, se hace pasar por nazi, tiene miedo, trata de tener clase, no paga el alquiler, se hace famoso, hace lecturas poéticas, escucha música clásica, vomita en callejones, rompe cristales, se sube a la azotea de un alto edificio y grita, se fuma un puro en la azotea, admira lo alto que se encuentra en esa azotea, no sabe a cuantos metros está, sin embargo, sabe que a suficientes, sigue en la azotea, decide bajar de la azotea, por las escaleras...
jueves, 19 de mayo de 2016
los restos
Los restos, desconozco lo que son, acaso residuos, lo que sobra, lo que queda, migajas de algo, eureka! por lo menos hubo algo. Estoy seguro que tuvo que haber habido algo, no pueden quedar fragmentos de algo que no hubo, esos todos lo saben. Lo bueno es saber que queda algo, aunque no sea todo quizá es suficiente, o no, no sé. Lo único cierto es que se necesita tener el todo para disfrutar o no de algo, se puede ser feliz con los fragmentos de algo, con los restos.
Pero qué son los restos, necesito saber qué es el todo para saberlo. Me niego a pensar que sea solo un lapsus ajeno, una equivocación es casualidad o causalidad.
Deducción o inducción, los restos, los restos, los retos?, un lapsus de nuevo.
Retos, saber que es un resto. Un resto es algo que falta, y un reto es saber lo que hace falta. Mi reto es.....
Miento, siempre supe que eran los restos, es decir, alguna vez lo supe, el significante seguía vigente sin significado alguno, un error le dio un significado, uno para mi (el cual no conozco) y uno para todos los demás (el cual es proyección).
Supongo que restos es lo que queda después de casi nueve meses, restos de que?. De recuerdos no, de dolor tampoco, de perdón menos y de dolor ni se diga; escribí dolor dos veces, es que es bastante.
domingo, 8 de mayo de 2016
Prefacio del Retrato de Dorian Gray
por Oscar Wilde
El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte. El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas. La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza. Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo. La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo. La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.
La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas. Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo. Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo. Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte. Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor. Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo. Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo. Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo. Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo. Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.
Todo arte es completamente inútil.
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