Siento frío en los ojos cuando estoy con
ella,
cuando la veo así, ensimismada
hace que resplandezcan mis insípidos días,
a partir de una hora precisa
rellenas cada segundo vacío.
Me enloquece,
hace que pierda mi ego
y mi existencialismo abrupto.
Su aroma me inyecta deseo,
su presencia hace que mis gestos griten.
Atraviesa mis ojos,
tomo bocanadas de su esencia,
me lanzo al precipicio de sus virtudes
porque reduce mis pesares,
cura mis cicatrices,
me da libertad.
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