1) “Nadie quiere leer tu
basura”
Steven Pressfield, autor de
The War of Art: Break Through the Blocks and Win Your Inner Creative Battles,
reduce todo este asunto a una frase con la que estoy totalmente de acuerdo:
Nadie quiere leer tu basura
Permíteme repetir eso. Nadie,
ni siquiera tu perro o tu madre, tiene el más mínimo interés en tu comercial
para Rice Krispies o baterías Delco o Preparaton H. Tampoco a nadie le importa
tu obra de un solo acto, tu página de Facebook o tu nuevo restaurante de pollo
al sésamo en Canal y Tchopotoulis.
Pressfield no está siendo
cruel. Está diciendo que necesitas darles a los lectores una razón para
interesarse. No des por sentado que lo estarán. Sé divertido o informativo.
2) Antes de ser ingenioso, sé
claro
Hacer entender tu punto es más
importante que presumir.
Estudios demuestran que las
cosas que son más fáciles de procesar para nuestro cerebro se sienten más
verdaderas que conceptos que demandan trabajo del lector.
Por esta misma razón las
palabras cortas son más eficaces que palabras rimbombantes, y tratar de lucir
“inteligente” realmente te hace ver como un estúpido.
3) Cuenta historias, no
números
Las historias son una parte
fundamental de la vida. ¿Quieres que tu escritura sea memorable? Olvídate de
las estadísticas y cuenta historias.
Tomado de Made to Stick: Why
Some Ideas Survive and Others Die:
En el discurso promedio de un
minuto, el típico estudiante usa cerca de 2.5 estadísticas. Sólo un alumno de
cada diez cuenta una historia. Esas son las estadísticas respectos a los que
hablan. Las estadísticas de “memoria”, por otra parte, son casi una imagen
espejo: Cuando se les pidió a los estudiantes recordar algo de los discursos,
el 63 por ciento recordó las historias. Sólo el 5 % recordó cualquier
estadística individual.
4) Considera a tu audiencia
Estás poderosamente
influenciado y atraído por cosas que tienen algo en común contigo. Piensa quién
es tu público objetivo y asegúrate de que estás haciendo un esfuerzo para
conectar con ellos.
Es tan simple como pensar
sobre las palabras que tu audiencia utiliza. Hay investigaciones que señalan
que la imitación del discurso del otro facilita las negociaciones.
James Pennebaker, autor de The
Secret Life of Pronouns: What Our Words Say About Us, ha realizado estudios que
comprueban que la similitud entre vocabularios es un factor que puede predecir
quienes van a enamorarse.
5) Tus palabras importan. Tus
metáforas importan
En Words That Work: It’s Not
What You Say, It’s What People Hear Frank Luntz expone las diez principales
lecciones que ha aprendido durante años de experiencia escribiendo mensajes
políticos. La conclusión clave del libro es realmente parte de su título:
No es lo que dices, es lo que
la gente escucha
Algunas palabras y las
metáforas pueden parecerte intercambiables pero las personas no son siempre tan
racionales.
Tomado de Words That Work:
It’s Not What You Say, It’s What People Hear:
A mediados de los años 90, la
mayoría de los estadounidenses (55 por ciento) dijo que la atención por sala de
emergencia “no debería prestarse” a inmigrantes ilegales. Sin embargo, sólo el
38 por ciento dijo que la atención debería serles “negada”.
El resultado final es el
mismo, pero “negar” se siente más duro que “no prestar”. Cuando el crimen es
descrito como una “bestia” el público favorece a la policía y las cárceles como
solución; cuando se trata de un “virus”, la población apoya la reforma social.
No pienses solamente en la
literalidad de lo que tratas de decir, también piensa en cómo el lector va a
interpretar tus palabras emocionalmente.
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