lunes, 20 de junio de 2016

El cuello perfecto

No soy un vampiro, ni tengo la más mínima intención de serlo, pero, ¿sabes que tu cuello está pidiendo a gritos que lo muerda?, me dice que le de todo mi amor, quiere que mis incisivos plasmen una prueba de pasión, esas pruebas que son mal vistas públicamente y en especial por tu madre.

Lo muerdo, lo beso, sé que te hace entrar en calor, y después de unos minutos nuestras manos se escapan a donde no alcanza la vista, recorren esos caminos ocultos que solo ellas conocen, veo tus pupilas dilatadas, me acuesto y de desplomas sobre mí, emulas mis actos, tu lengua quiere saludar mi cuello, los roces son incesantes, poco a poco veo como tus mejillas toman un excitante color rosa, tan rosa como la ropa interior que llevas y de la que trato de deshacerme hace rato, lo evitas, quieres que te desee, tienes dudas, pero lo quieres, tu humedad lo delata, me miras y sonríes tímidamente, tu mirada me pide algo, te pregunto qué quieres, me dices que la luz te molesta, lenguaje sublime, sobre entiendo todo, comenzó a llover, perfección, olor a vida, como un acto de Houdini las ultimas prendas que quedaban desaparecen, desnudez, nuestra respiración se acelera, me dices que lo haga, latidos, entro en ti, emites breves gemidos, los silencio con mis besos, fricción lenta y amorosa, como la suave lluvia en la ventana, muerdo tu cuello, todo se lo debo a él. Al unísonamente la lluvia termina y llegamos al clímax, descansamos, beso tu frente, tu cara en mi pecho, y en mi cara yace ese olor característico de tu cabello que me extasia. 

Amo tu cuello.

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