*citas en deuda
Nadie sabrá nunca todo lo que hemos sufrido y sufrimos, ni siquiera nosotros mismos.
Es verdad, que muchas veces hemos sufrido, pero no es culpa de un ser ajeno castigador, ese ser no existe. Sufrir es un verbo tácito en las conjugaciones del vivir. Es un elemento inherente en la molécula de la vida.
Poder sufrir solo es una gran ventaja, el sufrimiento es la motivación primigenia, vivimos sufriendo siempre, con la esperanza de no sufrir más. El sufrimiento proporciona la oportunidad para demostrar coraje y Paciencia.
Sufrir es trabajar, es cumplir su tarea, pero gastas tu energía sufriendo por lo que no tienes, no te quedara nada de fuerza para conseguir lo que necesitas. Desgraciado de los perezosos que duermen sobre el camino.
El hombre capaz de gozar agudamente, es también capaz de sufrir en igual grado. El que sólo es capaz de escaso dolor, tampoco puede gozar más que escaso placer. El sufrimiento yace como un intercambio equivalente entre nuestras alegrías y desgracias.
Todos temen a la soledad y la perciben como Sufrimiento pero el que sufre vive, y el que vive sufriendo ama y espera, espera dejar de estar solo.
Sufrir es la única manera de no equivocarse. Cuando sufrimos el mundo exterior comienza a existir. Cuantas más desgracias sufrimos, más fútiles nos volvemos: ellas cambian hasta nuestra manera de andar. Nos invitan a pavonearnos, ahogan en nosotros a la persona para despertar al personaje. Pero el mundo sufre, y el sufrimiento es sentir la carne de la realidad, es sentirse de bulto y de tomo el espíritu, es tocarse a sí mismo, es la realidad inmediata. En cuanto dejamos de sufrir, dejamos de existir.
El dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad, pues sólo sufriendo se es persona. Quien no haya sufrido no es un ser; es, todo lo más, un individuo.
Sufrimiento, lo que nos permite dejar de ser marionetas, nos abre los ojos, ayuda a mirar cosas que de otra forma no hubiésemos percibido. Se vive en la mentira mientras no se ha sufrido. Pero cuando se comienza a sufrir, se irrumpe en la verdad únicamente para echar de menos la mentira.
Esforzarse por comprender el sufrimiento ajeno no disminuye en nada el nuestro propio, asimismo es imposible aceptar ser juzgado por alguien que ha sufrido menos que nosotros por eso confesamos nuestras penas a otra persona sólo para hacerla sufrir, para que cargue con ellas.
Todo sufrimiento intenso suscita un simulacro de plenitud y propone a la conciencia una realidad terrible, que ésta no sabría eludir; mientras que el sufrimiento sin objeto en ese luto temporal que es el hastío no opone a la conciencia nada que la obligue a una gestión fructuosa.
El sufrimiento nos retrae de la amargura de los desencuentros; el que sufre, adquiere un valor entre los apestados de aislamiento. De todo lo que nos hace sufrir, nada tanto como la decepción nos produce la sensación de que alcanzamos por fin lo Verdadero. Sufrir verdaderamente es aceptar la invasión de los males sin la excusa de la causalidad, como un favor de la naturaleza demente, como un milagro negativo...
Sufrir significa meditar una sensación de dolor: filosofar, meditar sobre esa meditación.
Sufrir es ser totalmente uno mismo.
Sufrir es arrimarse a la soledad
El sufrimiento es intolerable para quien sufre por sí mismo
Cuando has sufrido mucho en la vida, cada dolor adicional es tan intolerable como insignificante
El sufrimiento no hace mejor a nadie se olvida como se olvidan todas las cosas.
Hay que sufrir hasta el final, hasta el momento en que se deja de creer en el sufrimiento.
Mi sufrimiento sufre por ser lo que no es, por no ser lo que es; a punto de reunirse consigo, se hurta, separado de sí mismo por nada, por esa nada de que él mismo es fundamento. Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz.
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