lunes, 20 de junio de 2016

Empty Way

Así comenzó mi tortuosa despedida del sufrimiento; siempre quise encontrar la felicidad, tal parece que aquí no la encontré. Me dicen que la única manera de ser feliz es ser libre y que cosas como el amor nos hacen esclavos e infelices, que maravilloso se sintió, comenzaré a pensar que soy masoquista, me gustaría probarlo de nuevo. Estoy loco, sí, estoy loco.
Como puedo amar, ser libre y conseguir la felicidad, si no conozco el significado de ninguna de esas palabras.
Demonios, amar parece ser un obstáculo para mi objetivo principal, bien, nada más que hacer aquí, depuro eso de mi persona, ya estoy más cerca de la felicidad, supongo...
Libertad, por qué me dices que nunca he sido libre, maldita sociedad, cultura, política, familia, biología, física, química, amigos, personas, amor, maldito yo... todas esas cosas me impiden ser libre, jamás podré librarme de nada de eso, parece voy un escalón menos para encontrar la felicidad.
A este paso caeré en la locura, debo conservar la calma, sufrir no vale la pena, ajajaja me divierto mucho, maldita diversión, maldita diversión.
Vienes justo a tiempo para mostrarme que si puedo ser libre. Tienes razón, si, la verdadera libertad consiste en vaciarme por completo, dejar todo lo que me ata a este plano material, listo, así es, ya no tengo motivaciones, tristezas, alegrías, metas, ambiciones; ya podré ser libre... mm creo que hay algo que estoy olvidando 
cuanto tiempo ha pasado, y sigo siendo solo un testigo, viendo todo desde una esquina, tal parece que no existo, pero soy libre,  ¿y la felicidad?, ¿así se siente ser feliz?, ha pasado tanto tiempo que he perdido las sensaciones, los recuerdos, la memoria, pero hay algo más, ese algo me duele, quisiera poder saber que es.
¿Que sigue atándome a este deplorable universo?, si debe ser eso, como me libero de eso, tendré que bajar al mundo y deshacerme de eso, quitándole la vida podre olvidarlo, conseguiré la libertad, y posteriormente mi anhelada felicidad.
Corta, corta, desgarra, desgarra, bellas gotas carmesíes, cálido liquido viscoso, comienzo a sentir su piel gélida, bien, ya no vive, ya no existe, ya no me ata, ya no importa.
Aquí arriba todo es diferente, ya no soy yo, creo que soy libre, perdí la materia, estoy en un nivel superior. Parece que muchos hemos alcanzado este punto
Conversando con un sabio me di cuenta que yo no estoy aquí, que yo no soy real, que nunca lo fui, que lo única e irrefutable verdad no se consigue ignorando el dolor, ni perdonando a quienes nos hieren, sino pidiendo perdón. Pedir perdón, de qué perdón hablaba, yo fui el herido, parece que todo lo que dice es irracional o es demasiado profundo para mi.
Cuando creí ser libre llega una extraña sensación a mí, quizá ser locura o remordimiento, no entiendo por qué. 
Creo que ya asimilé lo que el sabio me dijo. Para ser feliz realmente, debo bajar y pedirle perdón a quienes se supone yo debería perdonar, nada complejo, no tengo sentimientos, no tengo sensaciones, no tengo orgullo, nada me impide lograr mi objetivo.
Parece que la tarea que me asigné, requiere mayor dedicación de la que pensé; al perder mi sentimientos, emociones, y memoria, extravié los recuerdos de eso que me ata y me impide ser feliz.... ¿cómo le pido perdón a algo que no sé qué es? 
Merodeando por el mundo de manera omnisciente, veo lugares que me parecen familiares, desearía ser y estar, para lograr mi objetivo y poder ser feliz.
Tanto tiempo observando los seres vivos me han hecho recordar a alguien, ese eso que me ataba era un alguien, solo tengo que encontrarlo y pedirle perdón por herirme.
Llegue al lugar donde se supone que estaría y está vacío, nada existe ahí, un momento, recuerdos llegan a mí, parece que el culpable de que no exista soy yo, yo la mate, la borre, la elimine, que irónico me parece que no puedo alcanzar la felicidad a causa de mí mismo.
Desearía que viviera para así pedirle perdón, por lo que hice y lo que me hizo, pero de todas maneras no tiene sentido.
Yo nunca existí, soy solo una ilusión, ya no soy ni estoy, para ella nunca fui, y ella ya no vive, ambos somos nada, una nada subjetiva que integra todo pero que igual no existe.
Ella vive en un estado después de la vida, yo nunca he existido en la vida y se me es imposible alcanzarla en ese estado; aunque no tengo sentimientos, ni emociones, ni sensaciones, hay un gran dolor en mí que me hace desear poder vivir para morir con ella.
Nunca la alcanzaré, nunca me perdonó, nunca me hirió, nunca existí para ella, tal parece que tendré que deambular eternamente en este camino vacío.

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