En una ciudad moderna vivimos hombres, mujeres y niños, cada uno de nosotros realizamos una tarea específica, los adultos trabajan y los niños estudiamos. Los adultos trabajan para darnos educación a los niños, y nosotros estudiamos para poder llegar a ser como nuestros padres o incluso mejores. Todos saben que hay adultos que no trabajan y que hay niños que no estudian, es triste pero es verdad.
A esos adultos se les llama delincuentes, muchas veces ellos cometen acciones indebidas, roban y matan, y es algo que es cada vez más común en esa ciudad, es triste lo que puede llegar a hacer una persona cuando no está consciente del daño que le hace al otro.
Las acciones indebidas de esos delincuentes les roban la vida a las personas que se esfuerzan por conseguir su sustento, los delincuentes destruyen familias, y hacen que todos temamos de todos, a las personas nos da miedo salir a la calle. Los delincuentes son personas malas y tristes que toman las decisiones equivocadas y roban por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, mientras que las demás personas se esfuerzan trabajando para poder tener las cosas que deseen.
Los delincuentes deberían estar presos pero por alguna razón eso no pasa, en cambio es la gente inocente que estamos presos por miedo, no salimos a la calle porque caminar es un peligro, la vida en cautiverio se vuelve triste y aburrida. Los adultos solo pueden salir a trabajar y los niños solo podemos salir a estudiar, nadie puede divertirse, solo se sale para lo necesario, los niños no podemos ir a los parques porque hay otro tipo de gente mala haciendo cosas indebidas, por eso algunos niños se refugian en sus videos juegos, pero esos solo son los niños de casa, los que tenemos familiar y contamos con toda su protección y afecto. También existe otro tipo de niños menos afortunados que son los niños de la calle, los que no tienen familia o han sido abandonados, ellos son más tristes que todos porque enfrentan más peligros en la calle que todos pero son más débiles que ninguno de nosotros.
Los niños de casa somos iguales a los niños de la calle, solo que mientras los niños de casa juegan videojuegos violentos de delincuencia y armas, los niños de la calle lo juegan en la vida real, todos los niños somos iguales, compartimos una realidad violenta que no nos pertenece, los niños vivimos los crímenes que se cometen a diario en la ciudad donde vivimos y sé que como yo todos los niños quisiéramos cambiar nuestra ciudad pero lastimosamente nada podemos hacer aún. Después, cuando los todos los niños crezcamos, nos esforzaremos para obtener lo que necesitemos y compartir con los que no tienen para que no se vuelvan delincuentes, así será el futuro, pero en nuestra ciudad parece que los adultos están destinados a morirse de miedo, los niños de casa a morirnos de aburrimiento y los niños de la calle están condenados a morir de hambre, si es que una bala perdida de algún delincuente no nos mata antes de tiempo.
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